El Departamento de Defensa de Estados Unidos informó este martes que Irán realizó agresiones contra sus fuerzas en más de diez ocasiones desde el inicio del cese al fuego el pasado 8 de abril. Durante una rueda de prensa en Washington, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el general Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto, detallaron que estas acciones ocurrieron mientras se mantiene vigente un periodo de tregua en el conflicto regional.
A pesar de la frecuencia de los ataques, las autoridades militares sostienen que la tregua continúa vigente. Según el general Caine, los incidentes registrados hasta el momento se sitúan por debajo del umbral necesario para reiniciar operaciones de combate a gran escala. Sin embargo, la tensión en el estrecho de Ormuz escaló tras el lanzamiento de misiles y drones iraníes contra instalaciones civiles y buques en el puerto de Fujairah, en Emiratos Árabes Unidos.
La inteligencia estadounidense asocia estos movimientos con un intento de Irán por controlar el flujo comercial marítimo. Ante el bloqueo iraní en la zona, la administración de Donald Trump puso en marcha el “Proyecto Libertad”, una operación destinada a escoltar embarcaciones mercantes a través del estrecho. Por su parte, Teherán acusa a Washington de poner en riesgo la navegación internacional y de violar los términos del alto al fuego mediante el despliegue de destructores y aeronaves de escolta en aguas que considera bajo su soberanía.
El balance del conflicto, iniciado el 28 de febrero de 2026, registra más de cinco mil 500 fallecimientos, concentrados principalmente en territorio iraní y libanés. Mientras tanto, las negociaciones de paz mediadas por Pakistán enfrentan dificultades debido a las denuncias cruzadas de agresiones marítimas y el bloqueo naval que afecta a más de mil 500 buques comerciales atrapados en el Golfo.
La situación en Oriente Medio permanece en un equilibrio precario. El Pentágono asegura que mantendrá las operaciones defensivas para garantizar el tránsito de energía y mercancías, mientras que el gobierno iraní condiciona la continuidad de la diplomacia al cese de las acciones que califica como provocaciones externas. El cese de hostilidades directas pende de la evaluación diaria que realizan ambos mandos militares sobre la intensidad de los ataques en las rutas de navegación.
