El sistema de transporte público de la Ciudad de México enfrenta una contradicción que comienza a profundizar su crisis estructural: mientras el Metro concentra cerca del 72% del presupuesto destinado a movilidad y opera bajo un esquema altamente subsidiado, el transporte concesionado convencional —que mueve casi el doble de pasajeros— sobrevive prácticamente sin apoyo público.
Así lo expuso Adrián Escamilla, director ejecutivo de Grupo CISA, durante la conferencia magistral Transporte Público. Del diagnóstico a la acción, presentada como cierre del 17º Congreso Internacional de Transporte (17CIT), donde alertó sobre el deterioro acelerado que vive la movilidad urbana en la capital y en distintas ciudades del país.
Transporte concesionado mueve más pasajeros que el Metro
Durante la ponencia se detalló que el esquema de financiamiento del transporte público capitalino opera bajo criterios profundamente desiguales.
El Sistema de Transporte Colectivo Metro mantiene una tarifa social de 5 pesos gracias a un subsidio gubernamental de gran magnitud. El Metrobús funciona con una tarifa semi-social también respaldada con recursos públicos elevados, mientras que sistemas como RTP, Trolebús, Tren Ligero y Cablebús reciben distintos niveles de subsidio para sostener sus operaciones.
En contraste, los corredores concesionados, empresas de autobuses y rutas tradicionales apenas reciben alrededor del 1% del presupuesto total de movilidad, recursos destinados únicamente a programas de renovación vehicular y no para cubrir costos operativos diarios.
La situación resulta aún más crítica si se compara el número de usuarios que moviliza cada sistema. De acuerdo con los datos expuestos en el 17CIT, el transporte concesionado convencional traslada aproximadamente 210 millones de pasajeros mensuales, casi el doble de los cerca de 101 millones que moviliza el Metro.
Pese a ello, este subsistema debe operar con tarifas políticamente reguladas, absorber incrementos constantes en combustibles, mantenimiento y salarios, además de sostener financieramente el servicio prácticamente sin subsidios.
Deterioro del transporte público ya es estructural
Escamilla advirtió que el deterioro actual ya no puede considerarse un problema temporal o superficial, sino una crisis estructural provocada por décadas de decisiones fragmentadas y políticas enfocadas únicamente en resolver problemas inmediatos.
Entre las principales consecuencias aparecen:
- Envejecimiento de flotas
- Unidades en malas condiciones
- Caída en la demanda de usuarios
- Mayor congestionamiento vial
- Pérdida de competitividad frente al automóvil y motocicleta
- Aumento en tiempos de traslado
Durante la conferencia también se señaló que, aunque México avanzó en materia legal con la incorporación del derecho humano a la movilidad en la Constitución y la creación de la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial, el principal problema ahora es la incapacidad de transformar esas normas en políticas públicas sostenibles y eficientes.
CDMX mantiene contradicción en movilidad
La Ciudad de México fue presentada como el ejemplo más claro de esta contradicción nacional. A pesar de contar con sistemas como Metro, Metrobús, RTP, Trolebús, Cablebús, Ecobici y corredores concesionados, la capital continúa posicionándose entre las ciudades con mayores niveles de congestión vehicular del mundo.
El especialista explicó que el problema rebasa el simple traslado de personas y tiene impactos directos en la calidad de vida, productividad económica y tiempo libre de millones de habitantes.
“El problema no es solamente mover autobuses o personas; el problema es garantizar calidad de vida”, concluyó el director ejecutivo de Grupo CISA durante el Congreso Internacional de Transporte.
