Economía

S&P baja perspectiva de México: prende alerta por deuda y bajo crecimiento

La calificadora cambió la perspectiva financiera del país de estable a negativa por más presión fiscal y mayores riesgos financieros

México conservó su calificación internacional, pero S&P advirtió que la deuda pública podría subir hasta 54% del PIB en 2029.
México conservó su calificación internacional, pero S&P advirtió que la deuda pública podría subir hasta 54% del PIB en 2029. (IA: Gemini)

México recibió una advertencia seria de S&P Global Ratings, pero todavía conserva el sello que le permite seguir financiándose en mercados globales. La calificadora cambió la perspectiva crediticia del país de estable a negativa por el bajo crecimiento económico, el aumento de la deuda y las presiones cada vez más fuertes sobre las finanzas públicas.

Aun con el ajuste, S&P confirmó la calificación soberana de México en ‘BBB’ para deuda en moneda extranjera y ‘BBB+’ en moneda local; es decir, el país todavía mantiene grado de inversión y capacidad para pagar sus compromisos financieros.

La señal es clara: México conserva estabilidad financiera y acceso a crédito internacional, pero el margen de maniobra fiscal se está reduciendo y los próximos dos años serán decisivos, para mantener la estabilidad económica y cumplir sus compromisos financieros o de deuda pública.

La calificadora explicó que el principal riesgo está en que el gobierno federal no logre bajar el déficit público —la diferencia entre lo que gasta y lo que ingresa— ni contener el crecimiento de la deuda, mientras siguen aumentando los apoyos financieros a Pemex y la Comisión Federal de Electricidad (CFE).


A través de un informe, publicado este martes 12 de mayo de 2026, también alertó que cualquier deterioro en la relación comercial con Estados Unidos podría golpear todavía más el crecimiento económico y las inversiones.

Economía frena y deuda bajo presión

S&P reportó que la economía mexicana perdió fuerza de forma importante. El crecimiento cayó de 3.3% en 2023 a 1.1% en 2024 y a apenas 0.8% en 2025. Para 2026, la previsión es todavía es muy baja, con apenas 1% anual.

La calificadora atribuyó el freno económico a tres factores principales: altos precios de energía, incertidumbre por la renegociación del T-MEC y menor inversión privada. Incluso señaló que durante el primer trimestre de 2026 la economía mexicana apenas avanzó 0.2%.

A esto se suma una presión cada vez mayor sobre las finanzas públicas. El déficit del gobierno se ubicó en 4.9% del PIB en 2025 y S&P prevé que siga elevado durante 2026. Además, estimó que la deuda pública neta —lo que realmente debe el gobierno después de descontar activos financieros disponibles— pasará de 49% del PIB en 2025 a cerca de 54% en 2029.

La agencia también advirtió que el pago de intereses por la deuda de México seguirá consumiendo una parte importante de los ingresos públicos, mientras continúan los apoyos financieros a Pemex y la Comisión Federal de Electricidad.

Lo que todavía sostiene a México

A pesar del ajuste en la perspectiva, S&P dejó claro que México conserva varios puntos fuertes que evitaron una baja en la calificación. Entre ellos destacan el tipo de cambio flexible, la autonomía del Banco de México, la estabilidad política y el acceso permanente a financiamiento internacional.

La calificadora resaltó que cerca de 85% de la deuda del gobierno está emitida en pesos y a tasa fija, lo que reduce riesgos financieros frente a crisis cambiarias o movimientos bruscos en tasas de interés.

También señaló que el sistema financiero mexicano se mantiene sólido. La cartera vencida bancaria —créditos con atrasos de pago— representa apenas 2.45% de los préstamos totales y la banca sigue bien capitalizada y con liquidez suficiente; es decir, con dinero disponible para operar y responder a retiros o financiamiento.

Otro punto clave es la posición externa del país. S&P destacó que México mantiene baja deuda externa, reservas internacionales elevadas, acceso a líneas de crédito internacionales y una relación comercial todavía fuerte con Estados Unidos y Canadá.

Mensaje detrás de la advertencia

S&P dejó abierta la puerta para regresar la perspectiva de México a estable si el gobierno logra controlar el déficit, estabilizar la deuda y acelerar el crecimiento económico mediante mayor inversión privada.

La calificadora reconoció que el gobierno de Claudia Sheinbaum ha mostrado más apertura hacia la inversión y destacó proyectos como el “Plan México y el programa de infraestructura por 5.6 billones de pesos, equivalente a 15% del PIB.

Sin embargo, también advirtió que persisten dudas sobre cómo se financiarán esos proyectos y cuál será realmente la participación del sector privado, lo que ha provocado una implementación más lenta de lo esperado.

El mensaje final de S&P no fue una degradación de la calificación, pero sí un aviso directo: México mantiene estabilidad y grado de inversión, aunque el espacio fiscal —el margen que tiene el gobierno para gastar o endeudarse sin poner presión excesiva a las finanzas públicas— se está haciendo cada vez más pequeño.

Hacienda defiende finanzas y grado inversión

La Secretaría de Hacienda destacó que, pese al cambio de perspectiva de estable a negativa por parte de S&P, México mantiene la calificación ‘BBB’ en deuda de largo plazo en moneda extranjera y conserva el grado de inversión con las ocho agencias que evalúan al país.

Afirmó que el análisis de calificadora –sobre la capacidad crediticia y financiera del país– refleja confianza en la estabilidad macroeconómica, la conducción de la política económica y la capacidad del país para seguir accediendo a mercados internacionales de financiamiento.

Hacienda destacó que, al cierre del primer trimestre de 2026, México mantuvo condiciones económicas sólidas incluso en un entorno internacional complicado. Señaló que el desempleo se ubicó en 2.6%, hubo aumentos reales en ingresos laborales y tanto el tipo de cambio como la inflación permanecieron estables.

En materia fiscal, la dependencia aseguró que los resultados fueron mejores a lo previsto. Reportó que el déficit presupuestario fue de 207 mil millones de pesos, cifra 172 mil millones menor a la programada originalmente.

Además, indicó que el balance primario —dinero que le queda al gobierno antes de pagar intereses de deuda— registró un superávit de 98 mil millones de pesos, cuando se esperaba un déficit para ese periodo.

Hacienda señaló que S&P reconoció fortalezas como la estabilidad política, la autonomía del Banco de México, el tipo de cambio flexible y la resiliencia de la economía mexicana frente al entorno global. También destacó que la calificadora vio positivamente el “Plan México” y el programa de infraestructura por 5.6 billones de pesos.

Finalmente, la dependencia reiteró que continuará con una política fiscal enfocada en mantener controlada la deuda pública, fortalecer ingresos y mejorar el perfil de vencimientos para reducir riesgos financieros.

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