El peso mexicano vuelve a colocarse bajo la mirada de los mercados, luego de que el tipo de cambio se ubicara cerca de los 17.21 pesos por dólar durante la jornada de este viernes 15 de mayo, en medio de un entorno internacional que comenzó a modificar la percepción de riesgo para México.
La moneda nacional había logrado sostenerse durante meses gracias al atractivo del diferencial de tasas entre México y Estados Unidos; sin embargo, el escenario empieza a cambiar con la llegada de Kevin Warsh como nuevo presidente de la Reserva Federal, una decisión que podría alterar las expectativas sobre el rumbo de la política monetaria estadounidense.
Felipe Mendoza, analista de Mercados de EBC Financial Group, explicó que el mercado parece estar entrando en una fase de reevaluación, especialmente porque el llamado “factor Warsh” podría presionar al peso si los inversionistas anticipan una Fed menos flexible frente a la inflación.
El factor Warsh aumenta la presión sobre el peso mexicano
Acorde a AP y The Guardian, el Senado de Estados Unidos confirmó a Kevin Warsh como nuevo presidente de la Reserva Federal, en sustitución de Jerome Powell. Su llegada ocurre en un momento de inflación persistente en Estados Unidos y con mercados atentos a cualquier señal sobre tasas de interés.
Warsh, quien anteriormente fue gobernador de la Fed, ha sido identificado por su postura crítica frente al manejo reciente de la inflación y por un perfil más técnico y restrictivo. Esto es relevante para México porque una Fed más cautelosa con los recortes podría reducir el atractivo del carry trade, una operación que favoreció al peso mexicano por el diferencial entre las tasas de ambos países.
El reporte más reciente de posiciones especulativas de la CFTC también muestra un cambio en el ánimo del mercado: las posiciones netas no comerciales del peso mexicano se ubicaron alrededor de 62.1 mil contratos, por debajo de las 67.8 mil previas, lo que sugiere una menor convicción a favor de la moneda mexicana.
La revisión del T-MEC se vuelve un foco de incertidumbre
Mientras el entorno global observa con atención los movimientos entre Estados Unidos y China, México enfrenta un frente interno clave: la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá.
Acorde a El Economista, Marcelo Ebrard, secretario de Economía, anticipó que la revisión del T-MEC será un proceso difícil para 2026, aunque también ha señalado que México buscará llegar con bases sólidas para reducir la incertidumbre entre inversionistas.
Este punto es especialmente delicado porque el comercio con Estados Unidos sigue siendo uno de los pilares de la economía mexicana. Una negociación larga o con episodios de tensión puede traducirse en cautela para empresas, mercados y decisiones de inversión.
Menor crecimiento y crédito presionado complican el panorama
A este entorno se suma una lectura más moderada sobre la economía mexicana. Acorde a Forbes México, el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas prevé que México crezca 1.4% en 2026, una cifra que refleja un avance limitado frente al potencial del país.
El crédito también empieza a mostrar señales de presión. Reportes de EFE difundidos por medios nacionales señalan que la morosidad bancaria aumentó en un contexto de inflación persistente, tasas todavía elevadas y menor impulso de las remesas en términos reales, factores que pueden limitar el consumo de los hogares.
En paralelo, México busca abrir nuevas rutas comerciales. De acuerdo con La Jornada, el gobierno mexicano y Corea del Sur acordaron crear un diálogo estratégico y un grupo de trabajo para modernizar su relación comercial, aunque sus posibles efectos no serían inmediatos para el tipo de cambio.
¿Qué podría pasar ahora?
De acuerdo con Felipe Mendoza, si el mercado termina de incorporar el cambio en la Fed y la debilidad de las expectativas económicas locales, el peso mexicano podría enfrentar presión adicional durante la jornada.
El analista considera que, bajo ese escenario, el tipo de cambio podría intentar superar la zona de 17.28 pesos por dólar y buscar niveles cercanos a 17.35, especialmente si aumenta la cautela frente a la revisión del T-MEC.
Por ahora, el peso mexicano se mantiene en una zona sensible: no solo depende de los datos locales, sino también de las señales que lleguen desde Washington, de la negociación comercial de Norteamérica y de la capacidad de México para sostener la confianza de los inversionistas en un año que se perfila complejo.
