La dirigencia nacional de Morena aseguró que no protegerá a ningún funcionario investigado por presuntos vínculos con el crimen organizado, luego de la detención y entrega a autoridades de Estados Unidos de los exfuncionarios sinaloenses Enrique Díaz Vega y Gerardo Mérida Sánchez.
Durante una conferencia de prensa, la presidenta nacional del partido, Ariadna Montiel, afirmó que será la Fiscalía General de la República (FGR) la encargada de determinar responsabilidades y sostuvo que el movimiento mantiene una postura de “cero encubrimiento”.
Enrique Díaz Vega y Gerardo Mérida Sánchez
Montiel fue cuestionada sobre el impacto político de las investigaciones abiertas en Estados Unidos contra los exfuncionarios. En respuesta, aseguró que Morena “no tiene ninguna preocupación” sobre posibles revelaciones de los detenidos, al argumentar que el partido se rige bajo principios de combate a la corrupción.
“No vamos a encubrir a nadie”, declaró la dirigente morenista, quien añadió que respetarán el resultado de las investigaciones realizadas por la FGR y la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF). También advirtió que no permitirán que el caso sea utilizado como una “narrativa política” contra el movimiento.
Sobre posibles aspirantes o perfiles cercanos al grupo político investigado, Montiel sostuvo que Morena no aceptará candidatos con señalamientos o mala reputación. “Nuestros candidatos deben ser intachables”, afirmó. La dirigente también reconoció el avance de las investigaciones financieras, luego del congelamiento de cuentas relacionado con los funcionarios sinaloenses.
Morena acusa agresiones en Chihuahua
Durante la misma conferencia, Morena denunció actos de hostigamiento y violencia durante la visita de dirigentes del partido a Chihuahua, donde realizaron actividades para promover un juicio político contra la gobernadora Maru Campos.
Montiel acusó al gobierno estatal de intentar frenar la movilización mediante bloqueos carreteros. Además, denunció que Andrés Manuel López Beltrán fue “jaloneado” en el aeropuerto de Chihuahua por grupos identificados por Morena como “porros reventadores”.
