Aceptar una tarjeta de crédito “porque sí” ya le está saliendo caro a millones. Lo que parece una ayuda rápida termina convertido en intereses altos, comisiones escondidas y beneficios que casi nadie usa, mientras los bancos colocan crédito sin que la mayoría revise realmente qué está firmando.
La facilidad le ganó a la razón. Un análisis de Kardmatch, plataforma especializada en productos financieros, reveló que la mayoría de los usuarios no eligió su tarjeta por los beneficios, recompensas o tasas más bajas.
Reveló que 75.6% de los clientes bancarios tomó decisión “porque el banco ya la tenía preaprobada o porque el trámite era rápido y sin complicaciones”. Apenas 24.4% aseguró que investigó y comparó opciones antes de contratar.
“De este último grupo –quienes no eligieron un plástico por cuenta propia–, más de la mitad (54%) señala que contrató su tarjeta porque su banco se la ofreció directamente. Esta cifra representa 40.5% del total de los encuestados, posicionándose como la razón principal que motivó la contratación del producto”, reveló la plataforma.
Ellas aceptan más; ellos comparan
El estudio de Kardmatch también exhibió una diferencia clara entre hombres y mujeres al momento de contratar una tarjeta. Las mujeres son 28% más propensas a aceptar una oferta directa del banco, mientras que los hombres muestran una mayor tendencia a investigar antes de tomar la decisión.
Las cifras reflejan dos comportamientos completamente distintos frente al crédito. Entre los hombres, 28.2% aseguró que investigó y eligió su tarjeta por cuenta propia. En las mujeres, ese porcentaje cae hasta 17.3%, lo que revela una menor comparación de opciones antes de aceptar el producto financiero.
La diferencia pesa más porque no se trata solo de quién acepta un plástico bancario más rápido, sino de quién revisa realmente cuánto pagará después. La plataforma advirtió que muchas decisiones se toman por facilidad inmediata y no por beneficios reales, costos o necesidades personales.
La tarjeta fácil puede salir carísima
Aceptar una tarjeta preaprobada puede parecer una ventaja, pero también convertirse en una fuga constante de dinero. Joel Cortés, director general de Kardmatch, advirtió que detrás de la facilidad existen riesgos financieros que muchas personas descubren demasiado tarde.
“Recibir una oferta de una tarjeta preaprobada es muy tentador, pero puede tener un costo alto para el usuario, no sólo en términos de tasas de interés, sino también de comisiones pagadas por beneficios que nunca se utilizan”, señaló el directivo.
Cortés explicó que aceptar una oferta bancaria no es necesariamente un error, pero sí requiere revisar condiciones, costos y beneficios reales antes de usarla. “Muchas veces, dentro del mismo banco existen alternativas que se ajustan mejor a tus necesidades y se puede solicitar un cambio de producto”, afirmó.
Incluso recordó que los usuarios pueden cambiarse a otra institución y mover su deuda mediante esquemas de transferencia de saldo. “Lo importante es entender que no estás obligado a quedarte con la primera tarjeta que aceptaste”, concluyó.
