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¿Libertad de expresión o restricción universitaria? Graduado fue retirado de ceremonia por mostrar bandera palestina

Mohammed Ayesh levantó una bandera palestina durante su graduación en George Mason y fue escoltado fuera de la ceremonia en medio del debate por Gaza

Graduación.
Graduación. Mohammed Ayesh fue escoltado fuera de su ceremonia de graduación tras levantar una bandera palestina en la Universidad George Mason. (José Lebeña)

Las ceremonias de graduación en Estados Unidos, tradicionalmente asociadas con celebración y cierre de etapas, volvieron este año a transformarse en escenarios de tensión política, protestas y debates sobre libertad de expresión por la guerra en Gaza, informa Metro World News.

Lo que durante décadas fue un acto académico cuidadosamente protocolizado ahora también se ha convertido en una extensión de las movilizaciones estudiantiles que desde hace más de un año atraviesan los campus universitarios estadounidenses. Banderas palestinas, consignas, interrupciones y protestas simbólicas han marcado ceremonias en distintas universidades del país.

Uno de los casos más recientes ocurrió en la Universidad George Mason, en Virginia, donde el estudiante palestino Mohammed Ayesh fue escoltado fuera del escenario después de levantar una bandera palestina durante su graduación.


El episodio quedó registrado en video y rápidamente generó debate en redes sociales y entre organizaciones de derechos civiles. Para algunos, fue una violación directa a la libertad de expresión. Para otros, una supuesta ruptura de las reglas universitarias. Pero para Mohammed, explica, el gesto fue algo mucho más profundo: una forma de afirmar su identidad y recordar que la tragedia que atraviesa Gaza continúa ocurriendo aunque el foco mediático internacional haya comenzado a desplazarse. Publimetro entrevistó en exclusiva al recién graduado, quien habló sobre lo ocurrido, el ambiente político dentro de las universidades estadounidenses y la presión que asegura enfrentan quienes expresan solidaridad con Palestina.

Mohammed Ayesh creció en Jordania pero de raíces familiares palestinas vinculadas a Gaza. Estudió en George Mason University y, como muchos estudiantes palestinos en Estados Unidos, afirma haber vivido el conflicto desde una mezcla de distancia geográfica y cercanía emocional.

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Graduación. Mohammed Ayesh fue escoltado fuera de su ceremonia de graduación tras levantar una bandera palestina en la Universidad George Mason. (José Lebeña)

Durante su ceremonia de graduación decidió subir al escenario con una bandera palestina. “Para mí era parte de quién soy”, explicó. “Mi familia está dispersa por muchos lugares. Tengo familiares en Gaza, otros fuera, y quería mostrar mi identidad incluso en un momento tan importante como mi graduación”.

Según su relato, el incidente ocurrió inmediatamente después de cruzar el escenario. “Un miembro del personal comenzó a decirme que tenía que salir. Yo le pregunté: ‘¿Por qué me están sacando por mostrar la bandera de mi país?’”, recordó.

Mohammed asegura que nunca recibió una explicación clara. “Solamente repetían que era política universitaria. Pero no podían decirme exactamente cuál era el problema”. En el video difundido en redes sociales se observa cómo personal de seguridad y funcionarios universitarios lo escoltan fuera de la ceremonia mientras él intenta seguir caminando.

“Uno de los profesores fue amable conmigo y me felicitó. Pero al mismo tiempo me estaban retirando del lugar. Fue una situación muy contradictoria”, contó.

Lo ocurrido en George Mason no es un caso aislado. En distintas universidades de Estados Unidos, las ceremonias de graduación se han convertido en nuevos espacios de protesta relacionados con la ofensiva israelí en Gaza. Algunos estudiantes han levantado banderas palestinas, otros han interrumpido discursos, mientras algunos incluso han roto simbólicamente sus diplomas frente a las autoridades universitarias.

El fenómeno ocurre después de meses de campamentos estudiantiles, protestas y detenciones masivas en campus de todo el país. Universidades como Harvard, Columbia, UCLA y otras instituciones emblemáticas enfrentaron durante el último año fuertes movilizaciones que exigían romper vínculos financieros y académicos con Israel.

Sin embargo, las administraciones universitarias han respondido con medidas disciplinarias, restricciones a las protestas y, en algunos casos, presencia policial dentro de los campus.

Mohammed asegura que, antes incluso del incidente de la graduación, ya existía un ambiente de tensión entre los estudiantes que apoyaban públicamente la causa palestina. “Absolutamente hay límites”, afirmó cuando se le preguntó si considera que las universidades estadounidenses permiten plena libertad de expresión sobre Palestina.

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Graduación. Mohammed Ayesh fue escoltado fuera de su ceremonia de graduación tras levantar una bandera palestina en la Universidad George Mason. (José Lebeña)

Recordó reuniones entre estudiantes y autoridades universitarias donde, según él, la administración dejó claro que ciertas expresiones eran consideradas problemáticas. “Había una sensación constante de que algunas voces eran vistas como una amenaza”, explicó.

El estudiante sostiene que existe una diferencia evidente en el trato hacia las protestas pro palestinas frente a otros movimientos sociales dentro de las universidades estadounidenses. “Creo que hay una ‘excepción palestina’. Cuando el tema es Palestina, inmediatamente aparecen restricciones, vigilancia o acusaciones”.

La expresión “excepción palestina” ha sido utilizada por organizaciones de derechos civiles y académicos para denunciar que las críticas hacia Israel suelen enfrentar mayores niveles de censura o sanciones bajo acusaciones de antisemitismo. Diversos grupos defensores de libertades civiles han advertido durante el último año sobre el endurecimiento de políticas universitarias hacia estudiantes activistas.

Mohammed también habló sobre el clima de miedo que asegura se vive en algunas universidades estadounidenses tras las intervenciones policiales y federales relacionadas con las protestas. Mencionó particularmente los casos de estudiantes investigados o intervenidos tras participar en movilizaciones.

“El mensaje es muy claro: quieren que los estudiantes entiendan que esto puede traer consecuencias”, dijo. Según relató, en algunos campus incluso circularon avisos ofreciendo recompensas por información relacionada con activistas estudiantiles. “Eso genera un ambiente muy fuerte de intimidación”, afirmó.

Aunque reconoce que George Mason no ha vivido situaciones tan extremas como otras universidades, asegura que el ambiente político cambió profundamente desde el inicio de las protestas por Gaza.

Más allá del componente político, Mohammed insiste en que levantar la bandera palestina durante su graduación tuvo un significado profundamente personal. “No era solamente una protesta. Era mi identidad, mi familia, mi historia”. Explicó que para muchos palestinos de la diáspora, símbolos como la bandera representan una conexión emocional con un territorio y una población marcada por el desplazamiento y la guerra.

“Mi familia está repartida en distintos lugares. He podido regresar muy pocas veces. Entonces cargar la bandera era una forma de decir: aquí estoy, sigo siendo palestino”. El joven también explicó que, en medio de la destrucción en Gaza, sintió la necesidad de aprovechar un momento visible para recordar la situación que atraviesa la población palestina. “Con todo lo que está pasando, era importante mostrar quién soy y de dónde vengo”.

Uno de los momentos más emotivos de la entrevista ocurrió cuando Mohammed habló sobre la sensación de abandono que perciben muchos palestinos mientras la atención internacional parece desplazarse hacia otros temas. “Los medios se cansan rápido”, dijo.

Aunque continúan las discusiones sobre posibles acuerdos de paz o altos al fuego, el estudiante considera que el sufrimiento palestino ha comenzado a salir del centro de la agenda global. “Se siente como si el mundo hubiera seguido adelante”.

Asegura que existe una falta de empatía hacia el dolor palestino y cuestiona la manera en que algunos líderes occidentales abordan el conflicto. “Muchas veces sentimos que nuestra humanidad se pone en duda”, señaló.

Sin embargo, también reconoce que las protestas universitarias han ayudado a mantener viva la conversación pública. “Hemos visto cambios importantes. Hace algunos años era mucho más difícil hablar de esto en Estados Unidos”. Mohammed reconoce que participar en este tipo de acciones puede traer consecuencias personales, académicas e incluso profesionales. “Sí existe miedo”, admitió.

Relató que varios estudiantes prefieren no exponerse públicamente por temor a sanciones, problemas migratorios o repercusiones futuras en sus carreras. Aun así, insiste en que no se arrepiente de haber levantado la bandera palestina.

“Para mí no era negociable”. También explicó que sus familiares viajaron desde Jordania para asistir a su graduación y que la situación fue especialmente difícil para ellos. “Fue doloroso no poder terminar la ceremonia con tranquilidad después de que habían venido desde tan lejos”. A pesar de ello, sostiene que la solidaridad recibida después del incidente fue mucho mayor de lo que esperaba. “Muchas personas se acercaron a apoyarme. No imaginé que tendría tanta repercusión”.

Para Mohammed, lo que ocurre actualmente en los campus universitarios estadounidenses refleja un cambio generacional en la manera en que se discute Palestina dentro de Estados Unidos. “Creo que muchos estudiantes ya no tienen miedo de hablar”, afirmó. Considera que las nuevas generaciones están más dispuestas a cuestionar la política exterior estadounidense y el respaldo histórico de Washington hacia Israel.

Las universidades, añade, se han convertido en uno de los principales espacios de confrontación política y moral sobre Gaza. “Los estudiantes sienten que tienen una responsabilidad”. Aunque reconoce el costo que puede implicar protestar, sostiene que guardar silencio tampoco es una opción. “Es una obligación para mí”, dijo al final de la entrevista. Mohammed espera que otros estudiantes continúen utilizando espacios visibles —como las graduaciones— para expresar solidaridad con Palestina. “Pequeñas acciones pueden generar cambios”, afirmó.

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