La Comisión Nacional del Agua (Conagua) publicó en el Diario Oficial de la Federación el Programa Nacional Hídrico 2026-2030, documento que marcará la política federal en materia de agua durante los próximos años, en un contexto de presión sobre el abasto, deterioro de cuencas y mayor exposición a sequías, inundaciones y otros fenómenos extremos.
El programa reconoce que el agua es un recurso estratégico para la salud pública, la producción de alimentos, la actividad económica y la estabilidad social del país. También establece como prioridad garantizar el acceso progresivo al derecho humano al agua y al saneamiento, tanto en zonas urbanas como rurales.

Nuevo programa hídrico prioriza acceso, gobernanza y sustentabilidad
De acuerdo con el documento publicado en el DOF, la estrategia federal se organiza en cinco grandes objetivos: fortalecer la gobernanza del agua, ampliar el acceso a servicios de agua potable y saneamiento, impulsar el uso eficiente del recurso en actividades productivas, proteger cuencas y acuíferos, y reducir la vulnerabilidad de la población frente a los efectos del cambio climático.
El diagnóstico oficial advierte que dos terceras partes del territorio nacional presentan condiciones áridas o semiáridas, lo que obliga a mejorar la administración del recurso, la infraestructura de almacenamiento y la capacidad de respuesta ante eventos hidrometeorológicos.
Conagua plantea obras, monitoreo y tecnificación del riego
Entre las líneas de acción previstas se encuentran la rehabilitación de infraestructura hidráulica, el fortalecimiento del monitoreo de la calidad del agua, la recuperación y preservación de cuerpos hídricos, así como proyectos estratégicos de abastecimiento.
El programa también contempla impulsar el uso eficiente del agua en el campo mediante tecnificación del riego y mejores prácticas de aprovechamiento, además de avanzar en la gestión sustentable de ríos, cuencas y acuíferos.

Riesgos por sequía e inundaciones
Otro de los ejes del Programa Nacional Hídrico 2026-2030 es reducir la vulnerabilidad de la población ante fenómenos extremos. Para ello, plantea medidas de prevención, monitoreo, adaptación y fortalecimiento de capacidades institucionales frente a sequías, tormentas severas, ciclones tropicales e inundaciones.
El documento advierte que México se mantiene expuesto a estos riesgos y que el cambio climático puede incrementar su recurrencia e intensidad, por lo que la política hídrica deberá incorporar obras de protección, información oportuna y sistemas de atención a emergencias.
Con la publicación del programa, el Gobierno de México formaliza la ruta de trabajo para enfrentar uno de los desafíos más sensibles del país: garantizar agua suficiente, mejorar su gestión y reducir la fragilidad de regiones que ya enfrentan estrés hídrico y riesgos climáticos.
