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¿Paz en camino o presión de Trump? Las dudas clave en las negociaciones entre EE.UU. e Irán

Las pláticas entre EE.UU. e Irán avanzan entre versiones cruzadas, dudas sobre el respaldo de Teherán y presión militar en el estrecho de Ormuz

Irán.
IRÁN-EEUU Manifestantes corean consignas durante una concentración a favor del gobierno en la Plaza de la Revolución Islámica, en Teherán, Irán. (AP Foto/Vahid Salemi) (Vahid Salemi/AP Photo/Vahid Salemi)

Las conversaciones entre EE.UU. e Irán oficialmente entraron en una fase decisiva, pero todavía no está claro si se trata de una negociación de paz con bases firmes o de una presión diplomática que busca ganar tiempo, mover mercados y enviar mensajes políticos, explica el portal Metro World News.

El presidente estadounidense Donald Trump aseguró en Truth Social que el diálogo avanza de manera “ordenada y constructiva”, aunque también advirtió que no firmará un acuerdo precipitado.

Su mensaje proyecta control, pero los reportes internacionales coinciden en que el acuerdo aún no está cerrado y los detalles más delicados siguen en discusión.

De acuerdo con Associated Press y The Guardian, el posible entendimiento incluiría el fin de la guerra, la reapertura gradual del estrecho de Ormuz, alivio limitado de sanciones y nuevas conversaciones sobre el programa nuclear iraní; sin embargo, la postura de Teherán, la presión de Israel y el papel de los mediadores mantienen el proceso en terreno incierto.


¿Quién negocia?

Por parte de EE.UU., el actor político central es el propio presidente Donald Trump, pero la negociación operativa recae en sus enviados y asesores.

Reportes internacionales mencionan al enviado especial Steve Witkoff, a Jared Kushner y al vicepresidente JD Vance como parte del círculo que revisa las propuestas.

El secretario de Estado, Marco Rubio, también confirma avances, aunque con cautela, él señala que hay progreso significativo, pero todavía no hay una resolución final.

Del lado iraní, la parte visible incluye al presidente Masoud Pezeshkian y al portavoz de Exteriores, Esmaeil Baghaei, quien reconoció que Teherán respondió una propuesta estadounidense.

Al respecto, cabe mencionar que en Irán las decisiones de este nivel no dependen solo del gobierno civil, sino también del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y del líder supremo, Mojtaba Khamenei.

Esa estructura vuelve más lenta y compleja cualquier firma, de modo que aunque haya señales positivas desde la Presidencia iraní, el acuerdo no puede considerarse definitivo hasta que sea validado por las instancias de poder en Teherán.

Pakistán como mediador

A diferencia de otros procesos, las pláticas no ocurren como una negociación pública cara a cara entre Washington y Teherán, el canal más importante es indirecto y pasa por Pakistán, que actúa como mediador entre ambas partes.

The Guardian reportó que el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, espera recibir una nueva ronda de conversaciones “muy pronto”.

Además, el jefe del Ejército de Pakistán, Syed Asim Munir, aparece como una figura clave por sus contactos recientes con autoridades iraníes.

Ese formato tiene ventajas y riesgos, permite que EE.UU. e Irán negocien sin una imagen pública de concesión directa, pero también puede generar mensajes cruzados, retrasos y versiones contradictorias sobre lo que realmente está sobre la mesa.

Y, sobre todo, explica por qué no se sabe aún de encuentros públicos de los negociadores como ocurrió en anteriores ocasiones.

Lo que dice Trump

Donald Trump afirma que el acuerdo está ampliamente negociado y que el estrecho de Ormuz será reabierto como parte del proceso, también sostiene que el bloqueo estadounidense sobre puertos iraníes seguirá vigente hasta que el acuerdo sea alcanzado, certificado y firmado.

Sin embargo, la versión de Trump no coincide del todo con la postura difundida por medios iraníes cercanos a la Guardia Revolucionaria.

La agencia Fars señaló que, incluso en caso de acuerdo, la gestión del estrecho de Ormuz continuará bajo control iraní y que la lectura de un pacto casi cerrado sería “inconsistente con la realidad”.

Esa contradicción es central, Washington busca presentar la reapertura de Ormuz como resultado de presión militar y diplomática, mientras Teherán intenta evitar la imagen de una cesión estratégica frente a Estados Unidos.

Ormuz sigue bajo presión

El estrecho de Ormuz es la pieza más sensible de la negociación, como es ampliamente conocido ahora, por ahí pasa la quinta parte del comercio energético mundial y su cierre o restricción disparó la tensión global sobre el petróleo, gas y cadenas de suministro.

Associated Press reportó que el posible acuerdo contempla una reapertura gradual del paso en paralelo al levantamiento del bloqueo estadounidense a puertos iraníes.

Aun así, especialistas citados por agencias internacionales advierten que recuperar el tránsito marítimo normal podría tomar semanas o meses, incluso si se firma un pacto.

Mientras tanto, Irán mantiene su postura de que el control operativo del estrecho seguirá en manos iraníes, esto incluye rutas, permisos y condiciones de navegación, un punto que puede complicar la narrativa de “reapertura plena” defendida por Trump.

Dudas del acuerdo

Analistas señalan que la negociación tiene al menos cuatro zonas grises, la primera es nuclear: EE.UU. quiere garantías sobre el uranio altamente enriquecido de Irán, mientras Teherán insiste en que su programa tiene fines pacíficos y que conserva derecho a tecnología nuclear.

La segunda es política: el acuerdo todavía necesita aprobación en el sistema iraní, donde el presidente no tiene la última palabra.

La tercera es regional: Israel exige que cualquier pacto elimine la amenaza nuclear iraní y preserve su derecho a actuar frente a amenazas en distintos frentes, incluido Líbano.

La cuarta es económica: el alivio de sanciones, la venta de petróleo y el desbloqueo de fondos iraníes aparecen como incentivos importantes, pero también como puntos de presión para críticos del acuerdo en Washington.

¿Hay fecha límite?

Por ahora no hay plazos, y lo más prudente es hablar de una negociación activa, no de una paz firmada.

Los mensajes del presidente Trump tienen respaldo parcial en reportes diplomáticos y en confirmaciones sobre canales indirectos, pero todavía chocan con reservas iraníes, presión israelí y dudas sobre el alcance real de Ormuz.

La paz puede estar en negociación, pero todavía no está asegurada no hay fecha fija para que se concrete.

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