El peso mexicano comenzó la jornada con una apertura cercana a los 17.35 pesos por dólar, en medio de un ambiente de cautela para los mercados financieros, mientras los operadores analizan un panorama económico con señales divididas para México.
Por un lado, la moneda nacional encontró cierto apoyo en el más reciente dato del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), que reportó un avance mensual de 0.4% en marzo, con lo que logró revertir la contracción observada en el mes previo.
Sin embargo, este respiro económico llega acompañado de nuevas dudas, luego de que el Banco de México (Banxico) recortó su pronóstico de crecimiento del PIB para 2026 a 1.1%, ante un arranque de año más débil de lo esperado.
Banxico y el crecimiento económico presionan al peso
De acuerdo con Felipe Mendoza, analista de mercados de EBC Financial Group, el recorte en la expectativa de crecimiento reduce el margen de maniobra de Banxico para mantener una postura monetaria restrictiva durante un periodo prolongado.
Esto podría restarle atractivo al diferencial de tasas frente a otras monedas de la región, especialmente si la tasa de desempleo de abril se ubica, como espera el consenso del mercado, por encima del 2.80%.
En este contexto, el desempeño del tipo de cambio no dependerá únicamente de los datos locales, sino también de la lectura que hagan los inversionistas sobre la economía estadounidense.
Datos de Estados Unidos marcarán la sesión
Para esta jornada, el destino intradiario del peso mexicano estará fuertemente ligado a la agenda macroeconómica de Estados Unidos, donde los mercados estarán atentos a la revisión del PIB, las nuevas solicitudes de subsidio por desempleo y el deflactor de consumo PCE.
Este último indicador es especialmente relevante porque puede influir en las expectativas sobre los próximos movimientos de la Reserva Federal, particularmente si vuelve a reforzar la idea de mantener tasas elevadas por más tiempo.
Si los datos estadounidenses resultan débiles, el dólar podría perder fuerza y abrir espacio para una apreciación del peso. En cambio, si el PCE muestra presiones inflacionarias persistentes, la moneda mexicana podría enfrentar una sesión más complicada.
T-MEC y flujos de inversión, los otros factores clave
En el frente comercial, Mendoza advirtió que las presiones estructurales aumentan por la compleja revisión del T-MEC, prevista para 2025. Este proceso será importante para México, debido a que el país negocia con su principal socio comercial mientras sus exportaciones enfrentan el reto de perder valor agregado real.
Si el mercado percibe tensiones o posibles amenazas arancelarias en estas conversaciones, el peso mexicano podría incorporar una prima de riesgo comercial, lo que limitaría su margen de apreciación frente al dólar.
Como contrapeso, la moneda nacional encuentra un anclaje de confianza en los flujos de capital institucional de largo plazo. En particular, destaca el anuncio del Banco Europeo de Inversiones (BEI), que prevé movilizar más de 3,000 millones de euros en proyectos estratégicos en México rumbo al cierre de 2026.
Aunque este flujo no representa liquidez inmediata para mover la oferta y demanda de la sesión actual, sí ayuda a mitigar temores de fuga de capitales y contribuye a estabilizar la percepción sobre la balanza de pagos.
¿Hasta dónde podría moverse el peso hoy?
De acuerdo con el análisis de Felipe Mendoza, de EBC Financial Group, para la jornada actual se espera que el cruce fluctúe en un rango estimado entre 17.28 pesos por dólar, en caso de que los datos débiles de Estados Unidos presionen al dólar, y 17.45 pesos por dólar, si el PCE estadounidense reaviva el sesgo restrictivo de la Reserva Federal.
De esta forma, el peso mexicano inicia la sesión con soporte en algunos datos positivos de actividad económica, pero con una ruta condicionada por el panorama de crecimiento, la política monetaria, el comercio exterior y las señales que lleguen desde Estados Unidos.
