Un cohete New Glenn, perteneciente a la empresa aeroespacial Blue Origin fundada por el empresario Jeff Bezos, protagonizó un aparatoso estallido en las instalaciones de pruebas ubicadas en Florida.
El incidente quedó registrado en video por diversos testigos y cámaras de monitoreo, lo cual encendió de forma inmediata las alertas dentro del sector aeroespacial internacional, explicó Metro World News.
De acuerdo con los primeros reportes oficiales de la propia compañía, la violenta detonación ocurrió durante una prueba estática en tierra previa a su lanzamiento. Respecto a la existencia de posibles víctimas, los servicios de emergencia confirmaron que no se registraron personas fallecidas ni heridas, debido a que el perímetro de seguridad se encontraba completamente despejado al tratarse de un ensayo técnico no tripulado y controlado a distancia.
El suceso tuvo su origen a raíz de una anomalía crítica en los sistemas de propulsión principales mientras se ejecutaban los encendidos de verificación en la plataforma de lanzamiento. El material audiovisual captado muestra el momento exacto en el que una densa columna de humo precedió a la fuerte explosión que destruyó la estructura principal de la aeronave.
Evaluaciones iniciales de los daños materiales estiman una pérdida económica de aproximadamente 200 millones de dólares, lo cual representa un duro golpe financiero y operativo para los planes de desarrollo de la corporación en el corto plazo.
El megacohete New Glenn constituye la apuesta principal de Blue Origin para competir en el mercado de lanzamientos comerciales de gran capacidad y misiones hacia la órbita terrestre. Equipos de ingenieros de la firma espacial iniciaron una investigación exhaustiva con el objetivo de determinar las causas precisas que provocaron el fallo en los componentes internos del cohete.

A pesar de la gravedad del estallido, portavoces de la organización señalaron que los datos telemétricos recopilados antes del siniestro aportarán información valiosa para corregir los fallos de diseño estructural en las próximas unidades.
La destrucción del vehículo obliga a la firma aeroespacial a reprogramar los ensayos previstos en la plataforma y a intensificar los controles de calidad en sus laboratorios. Las agencias reguladoras federales mantendrán una estrecha supervisión del área afectada hasta descartar riesgos residuales y validar por completo los nuevos protocolos de seguridad que implemente la empresa privada.
