La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, cuestionó de forma enérgica la filtración de información relacionada con las supuestas investigaciones de Estados Unidos en contra de los gobernadores Alfonso Durazo, de Sonora, y Américo Villarreal, de Tamaulipas.
Durante su conferencia de prensa matutina, la mandataria federal criticó la naturaleza de estas acciones y puso en duda los verdaderos motivos detrás de la revocación de visados y su posterior difusión en medios de comunicación internacionales.
La titular del Ejecutivo lanzó una serie de cuestionamientos directos hacia las agencias de seguridad e inteligencia norteamericanas encargadas de revisar los casos. “¿Cuál es el interés de quitar la visa y hacerlo público?”, interrogó la mandataria ante los representantes de los medios de comunicación en el Palacio Nacional.
Ambos funcionarios dirigen entidades clave en la frontera norte del país, regiones estratégicas que concentran la atención de las agencias migratorias y de control de estupefacientes de la nación vecina.
Sheinbaum sugirió que la exhibición mediática de estos señalamientos preliminares busca debilitar la legitimidad de las administraciones estatales de su partido y ejercer presión de carácter político en un momento coyuntural para las relaciones bilaterales.
En su intervención, la presidenta respaldó plenamente a los gobernadores de Morena y calificó el reportaje del diario Los Angeles Times como parte de una estrategia con claros tintes político-electorales originada por sectores de la derecha estadounidense.
La mandataria argumentó que tales señalamientos carecen de sustento jurídico formal en los tribunales y acusó una violación directa a la soberanía de México mediante tácticas de interferencia externa. Los gobernadores señalados negaron previamente cualquier conducta delictiva y defendieron la transparencia de sus respectivas trayectorias en el servicio público.
La presidenta insistió en que las filtraciones periodísticas no sustituyen a las pruebas oficiales, manteniendo el respaldo institucional intacto.
La jefa del Estado mexicano reiteró que su gobierno mantendrá una postura firme de respeto mutuo, aclarando que no cederá ante presiones externas que pretendan vulnerar el debido proceso o la presunción de inocencia de las autoridades elegidas por el voto popular.
El diferendo ocurre en un mar
co de alta relevancia para la agenda binacional, debido a la proximidad de la revisión integral del tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Analistas políticos locales interpretan esta postura como una señal clara de que las próximas mesas de trabajo sobre desarrollo económico y combate al crimen organizado transnacional se darán bajo un esquema de estricta igualdad soberana.
