El peso mexicano arrancó la jornada de este martes 9 de junio con una postura defensiva al ubicarse cerca de las 17.45 unidades por dólar, en medio de un tablero cargado de señales económicas, comerciales y políticas.
La atención del mercado estuvo puesta, sobre todo, en la inflación de mayo en México, que finalmente se ubicó en 3.94% anual, por debajo del 4.45% previo, de acuerdo con datos oficiales difundidos por el Inegi. La lectura también quedó debajo del consenso de analistas que anticipaba una moderación cercana al 4.03%.
Este dato refuerza la narrativa de una desaceleración de precios y vuelve a encender las expectativas de futuros ajustes en la tasa de referencia de Banco de México. Para los inversionistas, ese posible movimiento reduce parte del atractivo del diferencial frente a la Reserva Federal y mete presión adicional al comportamiento del tipo de cambio.
Acorde con Reuters e Inegi, la baja de la inflación devolvió el indicador al rango objetivo de Banxico, aunque eso no necesariamente elimina la cautela del mercado en el corto plazo.
Presión externa y ruido comercial
Al componente monetario se suma un entorno comercial menos cómodo para México. En las últimas horas cobró fuerza el reporte sobre la pérdida conjunta de más de 200 mil empleos manufactureros en México y Estados Unidos durante el último año, un impacto que la Secretaría de Economía vinculó en parte a los aranceles estadounidenses.
Aunque el dato retrata una presión compartida en la región, también deja sobre la mesa un mensaje incómodo para el mercado: cuando se enfría el pulso manufacturero, el soporte estructural del tipo de cambio mexicano puede resentirse.
A esto se agregan nuevas tensiones alrededor de la revisión del T-MEC, ahora con la regulación digital y la inteligencia artificial como uno de los frentes más sensibles. El debate no es menor, porque refleja que la relación comercial entre ambos países atraviesa una etapa de redefinición más compleja de lo habitual.
Frente político sin impacto inmediato
En el terreno político, la presidenta Claudia Sheinbaum desestimó la denuncia presentada por el PAN contra el expresidente Andrés Manuel López Obrador ante la Corte Penal Internacional. Aunque el episodio elevó el ruido mediático, el mercado parece leerlo, por ahora, como un factor de impacto limitado frente a los catalizadores económicos del día.
Más que un sobresalto político interno, lo que domina la conversación financiera es la mezcla de menor inflación, expectativa de política monetaria y una agenda comercial cada vez más tensa.
El peso enfrenta una sesión de vigilancia extrema
Con este escenario, el peso mexicano se perfila para una jornada de volatilidad contenida, pero con un sesgo de fragilidad. El soporte técnico inmediato se ubica en la zona de 17.35, mientras que la resistencia psicológica se mantiene alrededor de 17.50 por dólar.
La lectura del mercado será clara en las próximas horas: cualquier señal que confirme nuevos recortes por parte de Banxico o una mayor escalada en las fricciones comerciales podría inclinar de nuevo la balanza contra la moneda mexicana.
Por ahora, la sesión se mueve entre la cautela y la espera. Y aunque el rango luce acotado, el mensaje de fondo no pasa desapercibido: el peso mexicano sigue mostrando resiliencia, pero ya opera bajo una lupa mucho más exigente.
