El cambio climático representa una amenaza creciente para la salud de niñas, niños y adolescentes en México, debido al aumento de las temperaturas extremas, las lluvias intensas y las sequías, fenómenos que elevan el riesgo de enfermedades, mortalidad infantil, desnutrición y problemas de salud mental, advirtió el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).
De acuerdo con el informe La infancia y adolescencia frente al cambio climático en México, elaborado con la participación de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), alrededor del 90 por ciento de la población infantil y adolescente del país está expuesta simultáneamente a por lo menos dos riesgos climáticos.
El estudio señala que los efectos del calentamiento global tienen consecuencias directas sobre la salud, la alimentación, el acceso al agua potable y la educación, con mayores afectaciones entre quienes viven en condiciones de pobreza y marginación.
La investigación estima que, hacia 2050, el incremento de enfermedades respiratorias y diarreicas infantiles asociado con el cambio climático podría representar pérdidas económicas de entre 411 y 888 millones de pesos, dependiendo de los escenarios de emisiones contaminantes.

Lluvias intensas elevan el riesgo de mortalidad infantil
Uno de los principales hallazgos del estudio es la relación entre las precipitaciones extremas y el aumento de la mortalidad infantil.
Según las estimaciones del informe, cuando la precipitación máxima acumulada durante cinco días consecutivos aumenta 10 por ciento, la tasa de mortalidad infantil registra un incremento estimado de 0.9 por ciento.
En el caso de las muertes asociadas con enfermedades diarreicas, el incremento estimado alcanza 1.9 por ciento.
Estos resultados muestran una asociación estadística entre las lluvias extremas y los riesgos para la salud infantil, especialmente en comunidades donde los servicios de agua potable, drenaje, saneamiento y atención médica son insuficientes.
El documento advierte que los menores de cinco años enfrentan una vulnerabilidad particular debido a que sus sistemas inmunológico y respiratorio todavía se encuentran en desarrollo.
Sequías y altas temperaturas afectan la alimentación y la salud
El informe también identifica riesgos relacionados con las sequías prolongadas y las olas de calor, que pueden comprometer la disponibilidad de alimentos y el acceso al agua potable.
La disminución de las cosechas y las dificultades para obtener agua segura representan amenazas adicionales para la nutrición y la salud infantil, principalmente en comunidades rurales y de bajos ingresos.
A estas afectaciones se suman las consecuencias emocionales de los desastres naturales, que pueden provocar estrés y otros problemas de salud mental entre niñas, niños y adolescentes.
UNICEF advierte que la exposición a fenómenos climáticos extremos puede agravar las desigualdades existentes, debido a que las familias con menores recursos económicos cuentan con menos posibilidades de prevenir los daños y recuperarse de una emergencia.

Sureste de México concentra mayor vulnerabilidad infantil
Campeche, Chiapas, Oaxaca, Quintana Roo, Veracruz y Yucatán se encuentran entre las entidades identificadas con mayores condiciones de vulnerabilidad frente a los efectos del cambio climático.
En esta región, el 62.5 por ciento de niñas, niños y adolescentes vivía en situación de pobreza durante 2022, por encima del promedio nacional de 45.8 por ciento.
La situación era todavía más grave entre la población infantil indígena del sureste, donde el porcentaje de pobreza alcanzaba 82.3 por ciento.
El estudio señala que la combinación de carencias económicas, infraestructura insuficiente y exposición a inundaciones, ciclones tropicales y sequías incrementa el riesgo de enfermedades, desplazamientos e interrupciones en los servicios educativos.
México ocupa el lugar 54 entre 200 países evaluados por el Índice de Riesgo Climático de la Infancia de UNICEF, debido a la exposición de niñas, niños y adolescentes a amenazas climáticas y ambientales.
Fenómenos extremos también reducen la matrícula escolar
Las consecuencias del cambio climático no se limitan a la salud, pues también afectan la permanencia y continuidad educativa de la población infantil.
La investigación encontró que, ante fenómenos meteorológicos extremos, la matrícula de primer grado de primaria disminuye 2.6 por ciento entre las niñas y 2.4 por ciento entre los niños.
En segundo grado, la reducción estimada es de 1.5 por ciento para las niñas, mientras que entre los niños no se identificó una variación estadísticamente significativa.
La falta de agua potable y saneamiento en los planteles también representa un problema para la higiene y la salud de los estudiantes.
Esta situación afecta particularmente a niñas y adolescentes que requieren instalaciones adecuadas para la higiene menstrual, lo que puede repercutir en su asistencia y continuidad escolar.

UNICEF pide reforzar hospitales, escuelas y sistemas de agua
Ante los resultados del estudio, UNICEF y Semarnat plantearon la necesidad de incorporar la protección de niñas, niños y adolescentes a las políticas públicas de adaptación al cambio climático.
La secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena Ibarra, y el representante de UNICEF en México, Fernando Carrera Castro, destacaron en el prólogo del documento la importancia de atender las necesidades específicas de la infancia frente a los riesgos ambientales.
Entre las principales recomendaciones se encuentran fortalecer la infraestructura hospitalaria y educativa, mejorar los sistemas de abastecimiento de agua y saneamiento, ampliar los programas de protección social y asignar recursos específicos para reducir la vulnerabilidad infantil.
El organismo también propone que las secretarías de Hacienda, Medio Ambiente, Salud, Educación y Bienestar identifiquen las inversiones destinadas a proteger a la niñez de los efectos del cambio climático.
Asimismo, plantea desarrollar indicadores que permitan medir los daños sobre la salud y educación infantil, así como evaluar la efectividad de las acciones gubernamentales.
El informe advierte que las consecuencias de la crisis climática no se distribuyen de manera uniforme, pues las niñas, niños y adolescentes que viven en pobreza enfrentan mayores riesgos y cuentan con menos recursos para proteger su salud ante fenómenos ambientales extremos.




