Nuevo León

Crimen de Cumbres, a dos décadas de la tragedia

Antes de las redes sociales el caso de Diego Santoy y Erika Peña Coss se volvió uno de los sucesos mediáticos más recordados

Aunque Diego fue condenado persisten muchas dudas sobre el caso.
Aunque Diego fue condenado persisten muchas dudas sobre el caso. Foto Archivo

El 2 de marzo de 2006 ocurrió uno de los crímenes más mediáticos. Aún lejos de que las redes sociales fueran tan importantes, el asesinato de los hermanitos Erik Azur y María Fernanda causó gran revuelo por la forma en que fueron victimados.

El caso logró alta cobertura informativa de medios locales y nacionales y los nombres de Diego Santoy y Erika Peña Coss generaron diferentes teorías: ¿Un pacto suicida entre enamorados?, ¿un joven despechado?, ¿una novia que no era lo que aparentaba?, ¿un crimen que nunca debió haber ocurrido?

Este 2 de marzo se cumplen 20 años de un hecho tan trágico que Monterrey aún lo recuerda, como si acabara de suceder.

Los hechos, incluso, inspiraron a Pepe Madero, exintegrante del grupo Pxndx, a componer la canción “So Violento, So Macabro”.


De acuerdo al artista el tema refleja, de forma ficticia lo que pasaba por la mente de Santoy: obsesión.

En ese año, 2006, Pxndx era el grupo número uno de México y Santoy, de 17 años, era fan.

Madero reveló en su momento que no era un orgullo tener a un admirador como Santoy, pero que de alguna forma, los hechos ocurridos en la colonia Cumbres inspiraron la rola incluida en el álbum “Amantes suntamentes”.

“La canción no está precisamente dedicada a ellos (a Santoy y a Erika), pero relata un amor obsesivo, a un enamorado dispuesto a todo con tal de recuperar lo que perdió, pero nada más. No tiene nada qué ver directamente con ninguno de los dos”, comentó Madero hace algunos años.

A 20 años

“Yo sé que cometí un delito y sé que a consecuencia de ese delito debe haber un castigo. Lo único que estoy pidiendo es que se respeten mis derechos y que se lleve a cabo un proceso donde predomine la justicia y esté en la cárcel quien tenga que estar”, declaró Santoy en 2021, ganar un amparo para que su caso fuera reabierto por irregularidades en el proceso.

Al cumplirse 20 años del crimen y con Santoy cumpliendo una condena de más de 70 años de prisión por el homicidio, parece que el caso está cerrado... ¿o no?

Y es que cada 2 de marzo, cuando se cumple el aniversario luctuoso, surgen nuevas hipótesis de lo que sucedió en la residencia ubicada en la calle Monte Casino 2909 de la colonia Cumbres, de Monterrey.

En una primera versión, Diego, capturado por las autoridades en Oaxaca, desde donde planeaba huir a Guatemala, confesó ser el autor del asesinato.

Después cambió su versión y señaló a su exnovia, Erika, como la responsable del crimen.

Incluso dijo que fue idea de ella que la golpeara con un martillo en la cabeza y que le cortara el cuello.

La defensa encabezada por la tristemente célebre abogada Raquenel Villanueva, logró reducir la sentencia de más de 140 años, a la mitad.

Desde entonces han surgido voces que condenan a Diego por haber privado de la vida a los niños, pero también hay otras que apoyan al exestudiante de Ingeniería.

Las redes sociales se han convertido en un medio de difusión de información y una de ellas, TikTok, de las más populares y, precisamente en el Gusgri Podcast, un excompañero de prisión de Diego reveló que en realidad fue Erika fue quien terminó con la vida de sus hermanitos.

El exinterno de penal afirmó que dentro del centro penitenciario se aprende a conocer a las personas y se sabe quién sí es capaz de matar y quién no.

“Desgraciadamente, en ese momento, se hizo un caos mediático, la mamá de los niños (Tere Coss) era famosa y le creyeron más por ese lado”, expresó el exinterno. “Si fue él quien le cortó el cuello a Erika, como él lo platica, pero no fue él quien mató a los niños”.

De acuerdo a la versión de Diego, esa noche ambos habían consumido pastillas y andaban bien “locos”.

“Ellos hicieron un pacto de muerte, pero los niños no tenían nada qué ver. Ya empastillados... las drogas... no controlas las emociones ni lo que haces, las pastillas te hacen creer Superman”.

Dos décadas después del crimen las vidas de los dos protagonistas cambiaron.

Diego sigue en prisión; le faltan 20 años para solicitar libertad y Erika se casó y vive en Estados Unidos.

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