Justicia para Marisol; ni una más, ¡ya!

El combate a estos crímenes requiere, primero, un reconocimiento al problema cómo ya lo han realizado las autoridades estatales

Minutos antes de su feminicidio, Marisol Cuadras, una joven de 18 años de Guaymas, Sonora, cargaba una pancarta junto a una compañera de lucha. “Nos queremos vivas”, decía. En lugar del naranja, que caracteriza el #25N, Día de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, Sonora se pintó de negro. Hoy una ola violeta se ha unido por el reclamo. ¡Justicia para Marisol!, quien salió para exigir la Justicia de sus compañeras y ya no volvió a casa.

Cualquier asesinato a una mujer es doloroso y condenable. Y es totalmente inconcebible que suceda durante una protesta pacífica, frente al Palacio Municipal, en una fecha conmemorativa en la que todas y todos unimos voces contra la violencia feminicida.

Sonora es el estado con la tercera tasa por cada cien mil habitantes más alta por feminicidio. Sólo por debajo de Quintana Roo y Sinaloa, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. “Porque vivas estamos, vivas nos queremos”, dice una de las consignas que se gritan en las marchas feministas. Es necesario que esta exigencia sea escuchada y atendida ¡ya!

El feminicidio de Marisol revela una doble crisis de seguridad en la entidad. El ataque, de acuerdo con las primeras líneas de investigación, iba dirigido al Secretario de Seguridad, Andrés Humberto Cano Ahuir. Es decir, las mismas instituciones de seguridad son amenazadas por la delincuencia organizada.

En entidades como la Ciudad de México, encabezada por la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum Pardo, las estrategias contra la violencia feminicida consisten en la coordinación de autoridades, organizaciones y ciudadanía para la prevención atención y combate de la violencia familiar.

Hay un acercamiento de la atención, como la que se brinda en la Línea Mujer y Familia del Consejo Ciudadano 55 5533 5533. También, un trabajo para identificar el riesgo que viven al interior de sus hogares y en garantizar medidas de protección contra los agresores, mayormente parejas y ex parejas.

Pero en estados como Sonora, además, se debe de hacer un análisis de cómo el crimen organizado atenta contra la seguridad de mujeres, hombres y familias completas. Es fundamental que haya una real coordinación entre la presidenta municipal Karla Córdova y el gobernador Alfonso Durazo, para dar respuesta sobre este feminicidio y se garantice la protección de todas.

El combate a estos crímenes requiere, primero, un reconocimiento al problema cómo ya lo han realizado las autoridades estatales. Debe ir acompañado de un diagnóstico claro del contexto de la entidad, y una articulación visible entre los diferentes niveles de gobierno.

Es una deuda que no puede esperar más. El reclamo “Justicia para Marisol” y para todas, debe convertirse en una realidad.

* Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y firma, y no representan el punto de vista de Publimetro.

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