Contacto cercano

Entre los malabares que nos está dejando el paso de pandemia a endemia están las nuevas formas de contacto a las que tendremos que acostumbrarnos para volver a establecer los lazos de comunicación directa que podríamos haber debilitado en este difícil periodo de emergencia sanitaria.

Sin embargo, no es el único contacto que debemos fortalecer en cuanto podamos estar en otras condiciones de convivencia, también es importante que los lazos de comunidad se estrechen y que con ellos hagamos un tejido social que nos permita encontrarle soluciones a los problemas que nos aquejan en lo cotidiano.

Preguntar cuál fue la última vez que hubo una reunión vecinal en nuestra calle o edificio puede sonar ocioso, dadas las circunstancias de esta contingencia, pero antes tampoco era que nos conociéramos demasiado o estuviéramos pendientes de quien vive al otro lado del pasillo.

Precisamente esa falta de conexión es uno de los vacíos que creamos los ciudadanos y favorecen a aquellos que buscan afectarnos. Cualquier delincuente sabe que la víctima ideal debe estar lo más aislada posible y sin oportunidad de contar con el apoyo de alguien conocido; es decir, entre más solos estamos, más vulnerables.

Así que, cuando hay una comunidad unida, comunicada, el crimen organizado (que es todo, desde el que regentea personas para apartar lugares en la vía pública, que el dedicado a delitos de alto impacto) hará una evaluación seria de sus posibilidades de sorprender y llevar a cabo un delito. Es un asunto de números y, felizmente, el país cuenta con mucha más gente buena que la que no lo es.

Por eso hay que retornar al contacto personal, directo, para sumarlo al comunitario, ese que podemos iniciar tocando el timbre de la puerta más cercana para conocer el estado de otra familia u otra persona que, como nosotros, comparte las mismas necesidades y seguramente trata de resolver los mismos problemas.

Reunirnos de manera presencial en el corto plazo no es una mala idea, sobre todo para evaluar el estado de nuestro entorno. ¿Cuántos espacios comunes e instalaciones que son de todos han tenido un mantenimiento adecuado durante casi dos años y medio de pandemia? ¿Qué podemos recuperar y cómo de los espacios públicos que nos rodean? ¿Cómo podemos volver a ocupar los lugares que son de todos y que enviarían ese mensaje poderoso de que estamos bien organizados?

Ese mismo ejercicio se puede replicar a la calle, a la colonia y a zonas amplias del municipio que habitamos. Entremos en contacto y decidamos caminar en la misma dirección, no hay una imagen más contundente de fuerza en una sociedad que ir juntos y convencidos de las causas que sabemos nos ayudarán a mejorar nuestras condiciones de vida.

Entremos en contacto nuevamente como si no nos conociéramos y renovemos nuestro conocimiento de aquellos que están cerca. Luego, si ocurre algo que altere nuestro buen y bien vivir, denunciemos. Con todas sus imperfecciones, que entiendo, la denuncia es la mejor herramienta que tenemos a la mano y no me cansaré de recomendar que la hagamos cada vez que veamos o sepamos algo que nos pretenda dañar.

Para ello hay que estar cerca, unidos, con voluntad y con el compromiso necesarios que permiten compartir propósitos de paz y de tranquilidad que hoy son las demandas más sentidas de todos en el país.

* Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y firma, y no representan el punto de vista de Publimetro.

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