Cuando la tolerancia pasa de moda

Tolerancia.

Cuando el discurso de odio hace de las suyas y penetra en los adoctrinados, la tolerancia no existe, basta con ubicar a un “adversario” del régimen para ir en contra de él, de ella o de ellos.

Ellos, los simpatizantes del régimen, pueden atacar cual horda enfurecida a quien se oponga al máximo líder, esto sin importar que aquel a quien agreden sea una persona libre de pensamiento, ideología, de expresión y manifestación, tal y como ellos tienen derecho.

Que alguien no compagine con nuestro pensamiento o que se oponga al mismo, no significa que podamos utilizar la violencia en contra de esa persona, hacerlo es una muestra de lo que el discurso de odio puede provocar.

Solo a los dictadores, autoritarios y narcisistas les conviene una sociedad, dividida, polarizada, enfurecida y adoctrinada.

Al conmemorar el Día Internacional para la Tolerancia, la UNESCO hizo un llamado a los gobiernos del mundo a desarrollar mecanismos que permitan a las sociedades ser inmunes a discursos de odio, a redoblar acciones en el fortalecimiento del respeto de los derechos humanos y los principios de no discriminación.

El Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación en la Ciudad de México (COPRED), refiere que diariamente se difunden en las redes sociales entre 15 mil y 20 mil mensajes de odio.

La Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHCM), ha señalado que en México como en otras partes del mundo, el discurso de odio genera violencia y discriminación, especialmente en las redes sociales.

De ahí que el organismo considera que desde las instituciones deben adoptarse medidas que promuevan la igualdad, la no discriminación y el respeto a las opiniones e ideas de todas las personas, para generar un espacio público más tolerante; especialmente en los contextos de protesta social, en que los mensajes de odio difundidos por redes sociales pueden generar la estigmatización de causas y grupos sociales.

Sin embargo, en nuestro día a día, el discurso de odio se fomenta desde el púlpito mañanero, y desde ahí se da visto bueno para atacar, señalar, agredir y criticar a quienes piensan distinto.

No se puede pedir respeto a la mano derecha, mientras que a la izquierda se le dice que se debe dejar de lado la hipocresía y el maniqueísmo, eso es un doble discurso.

Ya lo dijo Michelle Obama en agosto de 2020, cuando se refirió al discurso de odio. “Cuando miramos a esta Casa Blanca en busca de liderazgo, consuelo o cualquier forma de equilibrio, lo que encontramos en su lugar es caos, división y una completa falta de empatía”.

Mientras el discurso de odio le siga ganando terreno a la tolerancia, los ataques contra de quienes piensan distinto al regimen aumentarán, lo mismo que la polarización, porque esa es la apuesta de quienes dicen ser liberales, pero en el fondo son los verdaderos conservadores.

* Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y firma, y no representan el punto de vista de Publimetro.

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