Las Utopías, uno de los programas más emblemáticos de la actual administración de la Ciudad de México; son una forma completamente nueva de ver la ciudad. La idea es llevar cultura, deporte, esparcimiento y bienestar a lugares que históricamente han sido olvidados. En el fondo, se trata de poner en el centro a quienes más lo necesitan.
Hablar del impacto social de este programa es un tema profundo. No siempre se puede medir cómo estos espacios cambian la vida diaria de las familias, sobre todo en áreas que han tenido más desventajas.
El nombre no es por casualidad. “Utopía” hace referencia al sueño de una sociedad más justa que describió Tomás Moro en el siglo XVI; pero también, para nosotros, es un acrónimo que resume su propósito: Unidades de Transformación y Organización para la Inclusión y la Armonía Social. En otras palabras, son lugares diseñados para construir comunidad.
Estos complejos son públicos, gratuitos y están abiertos a todos. Allí se mezclan el deporte, la cultura, la recreación y hasta servicios de cuidado. Buscan cerrar brechas, fortalecer el tejido social y convertir el espacio público en un derecho real de justicia social.
El programa comenzó en 2019 en Iztapalapa bajo la gestión de Clara Brugada. Surgió como respuesta a una realidad inquietante: escasez de espacios públicos decentes, inseguridad y enormes desigualdades en el acceso a servicios básicos.
La apuesta desde el principio fue clara: transformar terrenos abandonados o áreas descuidadas en centros comunitarios vivos. Así nació la primera Utopía en 2019, y rápidamente empezaron a aparecer más. El objetivo sigue siendo crear espacios seguros e inclusivos donde las personas puedan convivir, aprender y simplemente estar bien.
Hoy, con Clara Brugada al mando, este modelo se ha ampliado por las 16 alcaldías. Se basa en un principio simple pero poderoso: acercar derechos.
Las Utopías ofrecen actividades gratuitas para todos: natación, boxeo, judo, teatro, cine-debate, talleres artísticos y mucho más. Son lugares donde el bienestar deja de ser solo palabras bonitas y se convierte en parte de la vida cotidiana.
El impacto en Iztapalapa ha sido enorme. Pasó de ser considerada una zona marginada a convertirse en un ejemplo claro de cómo una buena inversión pública puede traer cambios reales a las comunidades.
Este modelo ha captado la atención internacional. En 2021, fue reconocida como una buena práctica de urbanismo social durante el IV Foro Latinoamericano y del Caribe de Vivienda y Hábitat por su respuesta ante la pandemia de COVID-19.
En 2023, la Utopía Estrella ganó el Oro de la Holcim Foundation en Suiza por su diseño sostenible. También recibió reconocimientos del Observatorio Internacional de Democracia Participativa (OIDP) como uno de los mejores ejemplos de buen gobierno.
Y para 2025, ONU-Hábitat lo reconoció como una contribución importante a la urbanización sostenible.
A partir del 5 de octubre de 2024, cuando comenzó esta nueva administración en la ciudad, se decidió llevar este modelo a toda la capital con un objetivo claro: construir 100 Utopías en todas las alcaldías. Y ya hay resultados visibles: se ha entregado la primera Utopía y otras 15 están en construcción por diferentes puntos.
Más allá de solo impulsar nueva infraestructura, lo que está realmente en juego es un modelo urbano que invierte en el espacio público como herramienta para lograr igualdad; que ve el bienestar como un derecho; y que pone énfasis en la comunidad como base del desarrollo.
Las Utopías son eso: regeneración urbana con un enfoque social, sostenibilidad e inclusión. En pocas palabras, representan al gobierno regresando al barrio.
