Opinión

#PolíticaConfidencial: Lazzeri sube en la quiniela para Washington… y más de uno ya ajusta su apuesta diplomática

Roberto Lazzeri Montaño
Roberto Lazzeri Montaño, director de Nacional Financiera y Bancomext

Roberto Lazzeri, director de Nacional Financiera y Bancomext, se mete a la conversación en DC. En los pasillos de la Cancillería ya comenzó a circular un nombre que, hasta hace poco, no estaba en la quiniela para Washington: el de Roberto Lazzeri Montaño. El director de la banca de desarrollo estaría ganando adeptos como posible relevo de Esteban Moctezuma Barragán. Según versiones Lazzeri no solo ha logrado acercarse al círculo de confianza de Claudia Sheinbaum Pardo, sino que además la mandataria suele destacar su desempeño en uno de los episodios más delicados del último año: la crisis desatada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, que señaló a bancos mexicanos por presuntos vínculos con lavado de dinero. Dicen los enterados que ahí fue donde Lazzeri jugó fino. Su capacidad para contener el golpe y, sobre todo, su interlocución directa con la oficina de Scott Bessent lo colocaron en el radar de los que toman decisiones. Con ese historial, no son pocos los que ya lo ven despachando desde la emblemática sede diplomática en la avenida Pennsylvania, en pleno corazón de Washington.

¿Tensión o puro cuento? Lo que realmente pasó con Ebrard con la misión de EE. UU. En política, un gesto mal leído puede desatar tormentas… o al menos varios “run run”. Y eso fue justo lo que ocurrió con Marcelo Ebrard Casaubón durante su reciente paso por la misión de Estados Unidos, donde más de uno quiso ver tensiones donde —dicen los que estuvieron ahí— no las hubo. Porque mientras en corto se especulaba sobre supuestos roces, testigos presenciales cuentan otra historia muy distinta. Hubo comida, al menos tres reuniones y diálogo directo entre Jamieson Greer, Ebrard y empresarios de ambos países. ¿El tono? De trabajo, sí, pero también marcadamente positivo. Incluso, aseguran que tras los avances en la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, el propio Greer tuvo un gesto que dice más que mil versiones: le regaló a Ebrard un chocolate de su tierra natal, California, asegurando —con algo de orgullo local— que es el mejor de Estados Unidos. Un detalle menor para algunos, pero en diplomacia esos símbolos pesan. Y más cuando contrastan con las versiones que intentan pintar frialdad donde, al parecer, hubo cordialidad y hasta camaradería. Así que, por ahora, el supuesto desencuentro queda más en el terreno del chisme… que de los hechos.

Asturias toca la puerta: Barbón y la misión “discreta” en México. Dicen que no hay viajes inocentes en política, y el que trae estos días por la capital mexicana a Adrián Barbón Rodríguez tiene más de fondo que de forma. Oficialmente, agenda institucional. Extraoficialmente. El socialista aterrizó en México en medio de movimientos para recomponer una relación que llevaba tiempo en pausa, y no llegó solo ni a improvisar: su agenda incluye encuentros con pesos pesados de la comunidad asturmexicana, donde se mezclan negocios, influencia y algo más. Ahí salen nombres como Carlos Casanueva, de Grupo Inter; los hermanos Peña de Grupo Gayoso; José Miguel Fernández, de Fuensanta; Eduardo Benítez, de Feda Woods; y Nacho Fernández, de Cronistar Comunicación. Puro perfil alto, de esos que no se sientan a la mesa si no hay algo que cocinar. Pero el itinerario no se queda en lo empresarial. Barbón también tiene en agenda a la comunidad asturiana organizada, el paso obligado por el Centro Asturiano, visita a la residencia del embajador y —como quien no quiere la cosa— hasta tiempo para una boda. Mucho networking, mucha foto, mucha socialité. La pregunta que queda flotando en el aire es si este viaje es solo diplomacia cultural con acento sidrero… o ¿qué hay detrás? En política exterior, como a la boda a la que asistirá Barbón, lo importante no siempre es lo que se ve… sino lo que se acuerda en corto.

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