En los pasillos donde se cruzan política y negocios empiezan a sonar nombres que, hasta hace poco, poco tenían que ver con contratos públicos. Se trata de Gabriel y Eduardo Díaz Casanova, hoy señalados en distintos círculos como nuevos empresarios con creciente presencia en áreas sensibles como tecnología, insumos y servicios.
Versiones que corren entre operadores apuntan a que su ascenso no sería casual. Detrás, dicen, estaría una red de relaciones construida en años recientes y que conecta con figuras que han transitado entre administraciones estatales y federales. Sin confirmación oficial, esas lecturas los ubican en un entorno donde las coincidencias pesan tanto como los vínculos.
El telón de fondo no es menor. En esas mismas conversaciones aparece el nombre de Enrique Díaz Vega, exfuncionario sinaloense que ha sido mencionado en investigaciones en Estados Unidos junto al gobernador Rubén Rocha Moya. Aunque no existe una relación probada públicamente, su figura suele aparecer como punto de referencia en estos relatos.
Lo cierto es que, más allá de especulaciones, los Díaz Casanova han comenzado a figurar como proveedores en dependencias de los gobiernos del Valle de México, marcando una transición llamativa desde la industria audiovisual hacia el terreno de los contratos gubernamentales.
De acuerdo con los señalamientos, ambos han sido referidos en distintos espacios como cercanos a Díaz Vega. Los reportes también destacan que estos perfiles formaron parte del gobierno federal durante la administración de Andrés Manuel López Obrador. En ese periodo, también se menciona al actual secretario de Seguridad en Edomex, quien anteriormente encabezó esa misma área en Sinaloa bajo el gobierno de Rubén Rocha Moya. Su llegada al cargo ha sido relacionada, en versiones no confirmadas oficialmente, con recomendaciones atribuidas a Díaz Vega. De manera paralela, han surgido referencias sobre la posible participación de proveedores vinculados con estas estructuras, particularmente en rubros como tecnología, insumos y servicios. En ese contexto aparecen los nombres de Gabriel y Eduardo Díaz Casanova, quienes previamente se desarrollaban en la industria audiovisual. Según estas versiones, ambos habrían incursionado en la gestión de contratos con dependencias de la Ciudad de México y del Estado de México en los últimos años.
En política, dicen, no hay casualidades… solo tiempos. Y algunos nombres parecen haber encontrado el suyo.
