La diputada Dolores Padierna, en medio de una relación con Estados Unidos que fluctúa casi tanto como el precio del petróleo, aprovechó la tribuna para defender la reforma al artículo 41 constitucional que busca convertir la intervención extranjera en una causal de nulidad electoral. Lo interesante no fue la reforma, sino el mensaje. Padierna habló de campañas de desinformación, financiamiento encubierto y guerra mediática proveniente del exterior. Sin mencionar a nadie, pero dejando que cada quien sacara sus conclusiones. La lectura en los corrillos políticos es sencilla: mientras Washington aumenta la presión sobre distintos temas de la agenda bilateral, Morena comienza a levantar un escudo político bajo la bandera de la soberanía nacional. Porque cuando en la 4T se habla de blindar la democracia frente a influencias extranjeras, pocos dudan de hacia dónde están mirando. Y menos en estos tiempos de turbulencia permanente con el vecino del norte.
El hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, José Ramón López Beltrán, decidió abrir en redes sociales una reflexión sobre uno de los debates más trascendentales de los próximos años: el impacto de la inteligencia artificial en el empleo y en la vida cotidiana. “La tecnología debe multiplicar el talento de la gente, no sustituirlo”, escribió, en un mensaje que coincide con la creciente discusión global sobre el avance de la IA y el traslado de infraestructura tecnológica hacia países como México. No deja de llamar la atención que José Ramón busque profundizar en asuntos de innovación, productividad y futuro digital mientras sigue cargando con la fama que le dejaron aquellas polémicas sobre sus hábitos de consumo y compras de lujo. Pero esta vez el tema no es una casa ni una bolsa de diseñador, sino una discusión que ya ocupa a gobiernos, empresas y universidades de todo el mundo. Y es que detrás de la carrera por la inteligencia artificial hay preguntas cada vez más relevantes para México: quién generará los empleos del futuro, quién controlará los datos y qué papel jugará el país en una industria que demanda enormes cantidades de energía y recursos. Al menos por ahora, José Ramón parece haber cambiado los temas de estilo de vida por una conversación sobre tecnología. Falta ver si la reflexión se queda en una publicación de redes sociales o si termina convirtiéndose en una posición más definida sobre uno de los desafíos más importantes de la próxima década.
