Opinión

K’íiwik 2026, menos discursos, más negocios

El año entrante, K’íiwik tendrá nuevamente como sede a Mérida, Yucatán, y en 2027 se organizará en El Salvador

La Feria Turística del Mundo Maya se llevó a cabo en la capital del estado de Yucatán.
La Feria Turística del Mundo Maya se llevó a cabo en la capital del estado de Yucatán. (Foto: @huachodiazmena)

Mérida, Yucatán.- La Feria Turística del Mundo Maya se llevó a cabo en la capital del estado de Yucatán. Después de 13 años de ausencia, regresó con la participación de los cinco países que integran esta mega región: México, Belice, Guatemala, El Salvador y Honduras. En el caso de nuestro país, estuvieron representadas las cinco entidades que forman parte de ella: Yucatán, Quintana Roo, Campeche, Chiapas y Tabasco.

Invitaron a 230 compradores internacionales, principalmente de Estados Unidos, Canadá, España y Colombia. En entrevista, el secretario de Turismo de Yucatán, Darío Flota Ocampo, me confirmó que fueron más de 500 los compradores que se inscribieron. De ese universo, tanto él como su subsecretaria, Lizzie Cole, depuraron el listado para convocar a las empresas estratégicas que comercializan los productos turísticos de estos cinco países y cinco estados.

En términos generales, el número y nivel de compradores internacionales fue superior al observado en el Tianguis Turístico de México celebrado en Acapulco hace unos meses. Los comentarios de los empresarios presentes en los pabellones coincidieron en que las citas de negocios fueron atinadas y tienen un futuro mucho más prometedor en términos económicos que las generadas en otras ferias del país.

La política y el negocio transcurrieron por separado. El día de la inauguración, los discursos de gobernadores y organizadores se limitaron al salón de actos del Centro Internacional de Convenciones de Mérida. Del otro lado, el piso de exhibición comenzó a operar y las citas de negocios fluyeron sin que irrumpiera una tambora, una banda musical o el estruendo que caracteriza a destinos como Oaxaca —particularmente Huatulco— o Guerrero durante el Tianguis Turístico de México, cuando convierten el área de pabellones en una verbena popular que complica la labor de quienes pretenden negociar.


La clausura también fue un acto breve. El negocio pudo más que la política, algo a lo que debiéramos aspirar en todas las ferias turísticas que se realizan en nuestro país.

Hay una marcada diferencia en la parte logística. No estuvo presente Creatividad y Espectáculos, S.A. de C.V. (CREA), filial de CIE que opera los pabellones de México en ferias internacionales y el Tianguis Turístico de México, corporativo cuyo objetivo parece ser maximizar la rentabilidad dejando en segundo plano el propósito mismo de estos encuentros.

He reiterado en este espacio que el Tianguis Turístico de México es la única feria internacional donde no existen estaciones de agua gratuita para los participantes. En K’íiwik, la empresa encargada de la logística y los pabellones fue KGroup, una firma yucateca que, evidentemente, busca generar utilidades, pero no bajo las mismas prácticas de CREA. Los pabellones lucieron sobrios y funcionales, con espacio suficiente y sin la intención de vender hasta el último metro cuadrado disponible.

Además de los estados mexicanos, el entusiasmo de El Salvador, Belice, Honduras y Guatemala se hizo evidente no solo por la presencia de autoridades, sino por la cantidad de prestadores de servicios turísticos que acudieron a comercializar sus productos.

Me parece que este esquema de ferias representa el futuro del sector: productos muy específicos frente a empresas que los comercializan de forma clara y directa. Después de años cubriendo las ferias turísticas más importantes del mundo, una de las conclusiones es que menos es más. Las ferias masivas —como FITUR, IPW o ANATO— cumplen una función importante dentro de la industria turística; sin embargo, aquellas dirigidas a productos más específicos —como Florida Huddle o K’íiwik— suelen facilitar el cierre de negocios, beneficiando a toda la cadena de valor.

El año entrante, K’íiwik tendrá nuevamente como sede a Mérida, Yucatán, y en 2027 se organizará en El Salvador. En unos meses conoceremos los resultados de este esfuerzo, cuando se informe cuántas de estas citas se convirtieron en negocios concretos.

Afortunadamente, no hubo anuncios triunfalistas sobre récords de citas de negocios, porque tristemente esos anuncios al vapor han servido para medir el “éxito” de los Tianguis Turísticos desde hace décadas en nuestro país.

En el segundo semestre de este año llegará ITB Américas, una feria turística novedosa para México. Otra gran oportunidad y otro reto. Existen variables importantes antes del foro: por un lado, la empresa responsable de la operación logística, que esperemos sea seleccionada mediante licitación; por el otro, que el protagonismo de la secretaria de Turismo de Jalisco no termine imponiéndose sobre la feria misma.

Wingo opera, pero no vende en México

La aerolínea de bajo costo Wingo, con base en Bogotá, Colombia, mantiene operaciones en Cancún. Sin embargo, resulta imposible adquirir boletos a través de su portal de internet o de su aplicación móvil. La razón es un bloqueo aplicado desde Panamá por motivos que no han sido aclarados. En consecuencia, la comercialización se realiza a través de OTA’s (agencias de viaje en línea), donde el precio se incrementa de manera considerable.

Resulta extraño que una aerolínea de bajo costo cierre su principal canal de ventas directas

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