Opinión

Adjunto CV para enamorarnos

App de citas
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Para leer con: “Small Talk”, de Fleur Rouge.

El amor se las ingenió para maniobrar durante siglos, pero finalmente consiguió departamento de Recursos Humanos.

Quien busque pareja hoy, tiene que abrir un perfil, elegir (si es que no crear) fotografías competitivas, redactar una descripción breve pero memorable, declarar intereses puntuales, edad, intenciones y área de movilidad. Después de eso vendrá la revisión de perfiles.

Marshall McLuhan, teórico de comunicación, decía que el medio es el mensaje. La foto con un perrito suma puntos. La del gimnasio depende. La de Machu Picchu aburre. La tomada frente al espejo de un baño cuenta como antecedente penal. La de grupo, donde hay que adivinar cuál de los seis eres, debería venir con instructivo. La de lentes oscuros grita sospecha.

Y así, alguien del otro lado desliza perfiles con la concentración que se usa para contratar a un director comercial.

No - No - Tal vez - ¿Por qué en todas sus fotos sale de espalda? - No - Interesante - No.

Hoy es tan fácil encontrar gente como descartarla.

En México, 38 millones de personas descargaron alguna vez una app de citas. 8 millones buscan activamente pareja ahí y casi la mitad de los usuarios, 47%, descarga más de una plataforma para aumentar sus posibilidades. Hasta el amor tiene estrategia multicanal y embudo de conversión.

A las aplicaciones se entra en promedio 2 veces por semana. No parece mucho hasta recordar que se supone que estamos hablando de hacer matchy no de revisar Salesforce.

Cuando uno coincide con alguien, comienza la segunda fase del proceso de selección.

“¿A qué te dedicas?”

“¿Dónde vives?”

“¿Qué buscas aquí?”

“¿Cuánto tiempo llevas soltero?”

Es una primera aproximación estratégica, tomando en cuenta que RH nunca preguntaría cuál es tu signo zodiacal. Pero si todo se acomoda, sigue una reunión presencial. Café o cena, terreno neutral, duración indefinida, pero mentalmente programada y la posibilidad de una segunda ronda.

La cita de trabajo y la cita romántica se parecen tanto que valdría la pena aclarar desde la primera entrevista si al final habrá beso o prestaciones de ley.

Solo que convertir al romance en un sistema de eficiencia tiene sus bemoles, como la profesionalización del rechazo. Antes existía la trillada salida de emergencia: “No eres tú, soy yo”. Ahora basta con desaparecer.

El ghostingnos liberó de la incomodidad de despedirnos. Podemos platicar varios días con una persona, intercambiar fotos, contarle qué serie estamos viendo, dónde estudiamos y cómo se llama el perro hasta que, una mañana cualquiera, esa persona deja de existir para siempre.

No murió

No fue secuestrada

Seguramente está hablando con otro candidato

Agradecemos su interés. Conservaremos sus datos para futuras vacantes

En el fondo, las aplicaciones sí funcionan. Siete de cada diez usuarios mexicanos dicen que concretaron al menos una cita ahí y 33% asegura haber llegado a una relación formal. Pero 54% de los usuarios se declara detractor de las plataformas, principalmente por la falta de interacción, la dificultad para concretar encuentros, la desconfianza y el desgaste.


Es decir, usamos voluntariamente una herramienta que más de la mitad de sus usuarios acepta no disfrutar. Algo parecido al Excel.

La fatiga no solo afecta a los usuarios de estas apps, también preocupa a quienes las operan. Match Group, propietaria de Tinder, informó esta semana que en septiembre la plataforma aumentó sus usuarios activos diarios frente al mismo mes del año anterior, algo que no pasaba desde hacía más de tres años. Para recuperar interés, la compañía está probando nuevas fórmulas, entre ellas eventos presenciales y encuentros grupales.

Después de perfeccionar durante años la posibilidad de conectar con desconocidos sin salir de casa, una de las grandes aplicaciones de citas está explorando la notable innovación de que la gente salga de casa.

¿Y si el problema no era la falta de candidatos, sino el catálogo?

Por definición, un catálogo genera la ilusión de que siempre hay algo mejor dos casillas adelante. Así, la persona deja de ser eso y se convierte en la posibilidad de renunciar temporalmente a las siguientes veinte. De ahí que una cita mediocre ya no compita con la soledad, habiendo un inventario infinito. Y el inventario no ronca ni arma pleitos. Todavía.

Otro estudio de Hinge dice que la gente jóven empieza a extrañar la imperfección. El 65% de las personas de la generación Z que se consultaron, dijo preferir a alguien que coquetee con cierta torpeza pero que deje claro su interés.

Hace sentido.

Durante una vida nos dedicamos a optimizar fotos, respuestas, filtros y afinidades. Aprendimos a presentarnos como candidatos atractivos y a descartar con soltura a quienes no cumplían el perfil.

Pero lo que no aprendimos fue a enamorarnos.

Por suerte.

Porque si alguna vez lo conseguimos, la app seguramente solicitará tres referencias.

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