Hablar de hospitalidad hoy ya no puede desligarse del territorio que la hace posible. De sus playas, sus selvas, su fauna y de las comunidades que conviven con ellas. Bajo esa premisa, Decameron All Inclusive Hotels & Resorts cerró la edición 2025 de su Concurso de Biodiversidad, una iniciativa que, más allá de cifras, dejó huella en seis países y en los ecosistemas donde opera la compañía.

A lo largo del año, 19 hoteles de la cadena participaron en proyectos diseñados desde lo local, pero pensados con una visión regional: proteger la fauna silvestre, cuidar los entornos naturales y generar conciencia ambiental entre colaboradores, huéspedes y comunidades. La clave estuvo en integrar estas acciones a la operación diaria, demostrando que la sostenibilidad no es un discurso paralelo, sino parte del funcionamiento cotidiano del turismo.

El impacto fue tangible. Más de 2 mil 250 individuos de distintas especies —domésticas, silvestres y animales recuperados del tráfico ilegal— se vieron beneficiados gracias a programas de conservación y bienestar animal. A esto se sumaron jornadas de esterilización, vacunación y adopción responsable que ayudaron a atender una problemática silenciosa en muchos destinos turísticos: la vulnerabilidad de perros y gatos en comunidades cercanas a zonas hoteleras.
Uno de los momentos más simbólicos del concurso se vivió en México y El Salvador, donde, en colaboración con autoridades ambientales, se acompañó la liberación de mil 400 tortugas marinas. Un gesto que va más allá de la imagen y que recuerda la responsabilidad compartida en la protección de especies amenazadas.

Las acciones también se reflejaron en el territorio: limpieza de playas, siembra de árboles y adecuación de espacios permitieron intervenir más de 9 mil 400 metros cuadrados, mientras que el componente educativo sumó más de 4 mil 750 horas de formación ambiental. Todo ello impulsado por un elemento clave del programa: el voluntariado. Más de 5 mil 600 horas aportadas por los equipos de Decameron confirmaron que la sostenibilidad cobra fuerza cuando se vive desde dentro.
Para Ana Lucía Giraldo, directora corporativa de Sostenibilidad de Decameron, el concurso es una extensión natural de la forma en que la compañía se relaciona con los destinos que la reciben. La biodiversidad, señala, no es un recurso externo, sino parte del entorno que hace posible la experiencia turística y, por tanto, una responsabilidad compartida.
Con el cierre del Concurso de Biodiversidad 2025, Decameron reafirma su compromiso de seguir impulsando un modelo de turismo que busca convivir de manera responsable con la naturaleza. Un enfoque donde viajar también significa cuidar, preservar y devolver algo a los lugares que hacen posible cada estancia.
