Querétaro

“Mi pequeño mundo”: “un lugar seguro” para infancias etiquetadas

“Donde los niños pudieran ser niños”

Los niños se pueden expresar de manera libre
Pequeño mundo Los niños se pueden expresar de manera libre

Pamela Montoya, docente del Colegio de Bachilleres del Estado de Querétaro (Cobaq), tuvo la iniciativa de realizar clases extracurriculares cuando notó que los niños “eran etiquetados como problemáticos” desde que trabajaba en el Colegio Jacob Ludwig Karl Grimm, al egresar de la licenciatura en Comunicación de la Universidad de Celaya, Guanajuato, en 2012.

“Quise empezar a crear espacios donde los niños pudieran ser niños”, expresó al recordar que abrió, desde su casa, una “escuelita de inglés llamada English is fun”, o por su traducción, “El inglés es divertido”. No obstante, reconoció que comenzó “sin un enfoque y sin ninguna estrategia”.

Sin embargo, incluso la escuela la recomendaba: “si los niños son traviesos o etiquetados como problemáticos, mándalos con miss Pam”. Posteriormente, necesitó “un apoyo extra”, por lo que contactó a una amiga psicóloga, y “como empezaron a llegar muchísimos niños”, contrató a otra maestra. “Más que clases, era un espacio que disfrutaban: les enseñaba pintura, arte, inglés y estaban con la psicóloga. Podían expresarse, no eran etiquetados, ni juzgados”, explicó la docente.

“Mi pequeño mundo”


Para 2023, se casó y mudó a Querétaro, pero “me decían que si iba a abrir mi escuelita de inglés”, recordó Montoya al apuntar que también fue docente en el Colegio de Buckingham y en el Liceo Mexicano Canadiense de la entidad. Con la llegada de sus sobrinos, decidió retomar lo que hacía en Celaya en el espacio en que su esposo comercializaba artículos y juegos de la cultura pop japonesa.

Sin embargo, fue hasta septiembre de 2025 que ambas ocupaciones se establecieron en plaza La Cruz, en avenida Universidad 154, en el local llamado “Gaia store”. Al mismo tiempo, la docente nombró a su iniciativa como “Mi pequeño mundo”.

A la fecha de esta publicación, los talleres están dirigidos a las infancias, adolescentes y mujeres. Para niñas y niños, Montoya realiza dos sesiones mensuales en forma de “taller de galletas”, donde se trabajan habilidades como la tolerancia a la frustración, confianza y motricidad “a través de una actividad que les guste. Se llevan algo rico a casa: salen galletas deliciosas”, expresó.

Para el resto, predominan los talleres de pintura, por ejemplo, con temáticas de anime y de referencias artísticas clásicas. “Les damos algunas técnicas, la libertad de expresión y la pintura se comparte. La intención no solo es que tengan ese ratito de pausa, sino que se lleven algo bonito”, explicó la comunicóloga.

Para participar o inscribir a las infancias, se le manda mensaje a Pamela Montoya desde su cuenta de Instagram, cursos.talleres.queretaro, por donde se coordinan fechas y horarios, y la cuota de recuperación oscila entre los 350 y 400 pesos por persona. No obstante, el cupo máximo es de seis integrantes por sesión, puesto que prioriza un acompañamiento atento; y la duración promedio es de dos horas y media, aunque pueden extenderse según el ritmo de los asistentes.

“Un lugar seguro”

Sobre la recepción del proyecto, Montoya ha identificado cambios positivos en la conducta de quienes asisten. “Nunca había visto a mi hijo sentado dos horas y media”, le comentó una madre que “estaba llorando”. “Nos damos cuenta que el niño no tiene ninguna condición, solo no habíamos encontrado algo que le gustara”.

En adolescentes y adultos, ha observado la necesidad de espacios de convivencia y esparcimiento, por lo que atribuye su interés al ambiente de “acompañamiento y al proceso” de las actividades. Al inicio, observa que algunos asistentes tienen reservas, pero se integran, e incluso suelen prolongar su estancia.

La docente aseguró que su propósito es “seguir creciendo. Me encantaría que los niños tuvieran un espacio donde pudieran ser ellos, donde pudieran crear, mancharse y decidir; y que los adolescentes y adultos también tuvieran el mismo espacio. Me gustaría que la gente supiera que en Querétaro hay un lugar seguro para quien quiera”, finalizó la promotora de “Mi pequeño mundo”.

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