¿Te ha pasado que vas a jugar una cascarita y antes de empezar hay que ponerse de acuerdo sobre las reglas?
Si habrá portero fijo, si vale un gol desde media cancha, si gana quien meta el último gol o si una mano cuenta aunque haya sido sin querer. Puede sonar exagerado, pero esas pequeñas reglas evitan pleitos y ayudan a que el juego salga mejor.
En las elecciones pasa algo parecido. Antes de campañas, candidaturas, debates, encuestas, bardas o boletas, hay algo que debe estar claro y son las reglas del juego. Y esas reglas no solo tienen que ser buenas, también tienen que estar listas a tiempo.
La Constitución mexicana tiene una regla clave. Las leyes electorales deben publicarse, por lo menos, noventa días antes de que inicie el proceso electoral en el que se van a aplicar y, una vez iniciado, ya no pueden hacerse cambios legales fundamentales. La razón es sencilla, se busca que nadie entre a la cancha sin saber cómo se va a jugar.
En Querétaro, la Ley Electoral establece que el proceso electoral inicia entre el 16 y el 31 de octubre del año previo a la elección. Si tomamos como referencia el 16 de octubre, los noventa días previos nos llevan al 18 de julio. Si tomamos como referencia el 31 de octubre, nos lleva al 2 de agosto. En pocas palabras, hay un momento en que el reloj electoral se cierra y, para entonces, las reglas principales ya deben estar sobre la mesa.
Una elección no se prepara en la víspera. Detrás hay meses de trabajo, capacitación, documentación electoral, sistemas, registros, criterios de paridad, acciones afirmativas, fiscalización y procedimientos que poco se ven, pero que sostienen toda la elección.
Por eso el calendario electoral no es un asunto de abogadas o abogados que se reúnen para revisar artículos, es algo que termina impactando a la ciudadanía. Cuando las reglas son claras, la gente entiende mejor el proceso, cuando llegan a tiempo, las autoridades se preparan con mayor orden y cuando se conocen antes, quienes participan saben a qué atenerse.
A veces hablar de tiempos legales suena frío, pero tiene efectos concretos. Una regla aprobada con tiempo puede explicarse y aplicarse mejor.
En 2027, Querétaro tendrá una elección importante. También hay temas que podrían mover el tablero, como la posible elección judicial, que requeriría reglas claras, explicación sencilla y organización.
La buena noticia es que en Querétaro estamos en tiempo de revisar, conversar, escuchar y construir reglas que puedan aplicarse bien, porque en materia electoral, llegar a tiempo también es una forma de cuidar la elección.
Como en el futbol, lo ideal es conocer las reglas antes del silbatazo inicial. Después, que cada quien juegue, compita, convenza y que la gente decida. La democracia necesita participación, debate y votos, pero también necesita reglas claras.
Cuando entiendes el sistema, dejas de ser rehén de él.
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