Opinión

Los profesores que cambian vidas

Columnista Laura Aguilar.
Columnista Laura Aguilar. /Cortesía.

Hay profesiones que dejan huella… y hay otras que literalmente construyen el futuro de un país. Ser maestro pertenece a esa segunda categoría.

Detrás de cada profesionista, de cada científico, médico, emprendedor o servidor público, hubo alguna vez un profesor que creyó en esa persona cuando quizá ni ella misma lo hacía. Y aunque muchas veces hablamos de infraestructura educativa, tecnología o reformas, pocas veces dimensionamos algo fundamental: el impacto emocional, humano y social que tiene un maestro dentro del aula.

En México, más de 36 millones de niñas, niños y jóvenes asisten diariamente a la escuela, de acuerdo con datos de la Secretaría de Educación Pública. Eso significa millones de historias que pasan gran parte de su vida frente a un docente. Y aunque pareciera algo cotidiano, la realidad es que un profesor puede convertirse en uno de los adultos más influyentes en la vida de una persona.

La UNESCO ha señalado que los docentes son el factor escolar más importante para mejorar el aprendizaje y reducir desigualdades. No solo enseñan matemáticas o historia; enseñan seguridad, motivación, autoestima y resiliencia. Muchas veces son quienes detectan violencia en casa, ansiedad, depresión o abandono emocional antes que cualquier otra institución.


Hoy además enfrentamos una realidad compleja. Según datos de la OCDE, México se encuentra entre los países donde los docentes trabajan más horas frente a grupo. A esto se suma la carga administrativa, los cambios tecnológicos y los desafíos emocionales que surgieron después de la pandemia.

Porque sí: después del aislamiento, muchos maestros regresaron a aulas con estudiantes más ansiosos, distraídos y emocionalmente agotados. Y aun así, siguieron ahí.

Están los profesores que compran material con su propio dinero. Los que escuchan problemas familiares. Los que detectan cuando un alumno deja de comer bien o empieza a aislarse. Los que motivan a quien ya estaba a punto de rendirse.

Y aunque pocas veces aparecen en titulares, sostienen silenciosamente buena parte del tejido social.

En Querétaro, donde el crecimiento poblacional avanza rápidamente y cada vez llegan más familias buscando oportunidades, el papel de los docentes cobra todavía mayor relevancia. Una ciudad no solo crece con inversión o infraestructura; también crece cuando forma generaciones más preparadas, empáticas y humanas.

La educación no debería verse únicamente como un camino para conseguir empleo. También es una herramienta para construir ciudadanía, comunidad y esperanza.

Hoy más que nunca necesitamos volver a valorar al maestro no solo como transmisor de conocimientos, sino como guía emocional y social dentro de las aulas.

Porque muchas veces un profesor no recuerda exactamente todo lo que enseñó en el año… pero un alumno jamás olvida cómo lo hizo sentir.

Y ahí, justamente ahí, es donde comienza la verdadera transformación de una sociedad.

* Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y firma, y no representan el punto de vista de Publimetro.

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