La reconocida creadora de contenido para adultos Lena Nersesian, identificada en plataformas digitales como Lena the Plug, presentó formalmente una demanda de divorcio en contra de su esposo Adam Grandmaison, conductor del podcast No Jumper y conocido popularmente como Adam22.
El trámite legal, ingresado formalmente ante el Tribunal Superior del Condado de Los Ángeles esta semana, pone fin a una relación sentimental de casi una década y a un matrimonio civil celebrado en mayo de 2023. Los informes preliminares señalan que la separación obedece a diferencias irreconciliables entre ambos empresarios.
La filtración y el análisis de los expedientes judiciales expuso de inmediato el estado financiero real de la pareja, revelando las millonarias ganancias mensuales que obtienen por la monetización de sus perfiles digitales y la venta de material exclusivo.
De acuerdo con las declaraciones de ingresos integradas en la documentación jurídica, las plataformas de suscripción representan la principal fuente de riqueza de Nersesian, posicionando su cuenta como una de las más lucrativas a nivel global. Esta divulgación de balances contables expone la totalidad de sus activos patrimoniales, los cuales entrarán ahora en una fase de auditoría fiscal y división equitativa según las leyes del estado de California.
Dentro de las cláusulas y peticiones estipuladas en la demanda, la actriz solicitó la custodia física y legal compartida de la única hija biológica del matrimonio, nacida en el año 2020. Los documentos establecen el interés de sostener una crianza conjunta y estructurar un esquema ordenado de visitas para velar por el bienestar de la menor.
Por su parte, Adam22 reaccionó públicamente ante la difusión del divorcio publicando diversos comentarios de tono irónico en sus redes sociales personales, donde hizo alusión directa a memes virales y discusiones del pasado que involucran el estilo de vida de su relación.
El anuncio del divorcio generó un debate extenso en las comunidades digitales debido al formato de matrimonio abierto que ambos defendieron firmemente durante su trayectoria pública y que involucró colaboraciones audiovisuales explícitas con terceras personas.
Pese a las críticas constantes externas respecto a la
viabilidad de sus acuerdos afectivos, los creadores insistían en que la vertiente profesional y sus libertades íntimas operaban de forma independiente a su entorno familiar estable. La culminación definitiva de este litigio en los juzgados determinará las pensiones alimenticias definitivas y el destino final de las empresas multimedia compartidas por la expareja.
