Qué reacciones se experimentan al conocer a tu donador de órganos

Aunque parece una acción inofensiva, conocer a la persona que te donó un órgano o tejido podría tener repercusiones emocionales.

Por Arianna Bustos

La acción que implica ser receptor o donador de órganos es un tema complejo, sobretodo, porque en el proceso la vida de dos o más personas se ven involucradas.

Pero, ¿qué tanto cambia la perspectiva si sabes la identidad de la persona que donó?

Beatriz Pelcastre Arenas, profesora del departamento de psicología de la Ibero, explicó a Publimetro que la reacción que puede reflejarse al conocer al donante se vincula con la imagen corporal, qué es lo que sentimos, creemos o pensamos sobre nuestro cuerpo.

Además, las sensaciones pueden dividirse en dos corrientes básicas: primera, la del desinterés por el donador y solo enfocarse en cómo mejorará la vida ahora que se tiene el órgano, o si este funcionará en mi cuerpo. Y segunda, la obsesión por saber incluso la calidad moral de la persona que otorgó la donación

El  órgano que se recibe es energía que tiene que ser integrada en la imagen corporal.

“En los dos casos, hay todo un seguimiento e intervención psicológica para que la persona pueda integrar ese órgano o tejido a su cuerpo y reaccionar de manera sana".

"Aunque en ese sentido no se puede generalizar o suponer que se responda de la misma forma. Por eso, en psicología tenemos que ubicar perfectamente el sentido y significado que este contexto tiene para la persona avergonzada, horrorizada o en conflicto por esta experiencia fisiológica", apunta la Lic. Pelcastre.

De lo individual a lo familiar

La especialista sugiere que conocer la identidad del donador no solo es una decisión personal- del receptor- sino que esta se extiende al ambiente familiar.

“Sobre todo porque cada paciente tiene una historia- expectativa en relación a su padecimiento y va generando un impacto de sobreprotección, rechazo o atención de parte de la familia. Además también interfiere la postura y de la ideología de la familia. Además se hace grupal por que interfiere la vida de la familia al tomar funciones y respuesta de las mismas”, enfatizó.

Beatriz Pelcastre menciona que en algunos casos es más urgente tratar al padre del receptor del trasplante que al mismo paciente, esto es porque él es el pilar de la familia y genera una serie de repercusiones en el ambiente o en el intercambio social.

Situación extrema

A decir de la especialista, si el donador tuviese un perfil poco habitual, como podría ser el caso de haber cometido un asesinato, es probable que la familia otorgue sus órganos a modo de compromiso con la sociedad.

“Es una manipulación de la culpa para compensar o palear el deterioro de la imagen, no solo del asesino; incluso de algún tipo de limpieza de nombre o apellido de una familia. Más allá de un factor psicológico”, detalló Pelcastre.

En esta situación en particular, el paciente se puede exponer a una sobrepresión de “responderle” a la vida, tras ser portador de un órgano de alguien que con anterioridad se consideraba no positivo en el sentido ético.

Para recordar

Existe también la denominada “donación dirigida” en la que una persona puede decidir donar sus órganos a un familiar y este deseo será respetado siempre y cuando cumpla con la Ley General de Salud en materia de transplantes.

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