TLCAN 2.0 tendría 20 días de vida, si no hay pacto con Canadá

El 29 septiembre vence el plazo para que Donald Trump presente al Congreso de Estados Unidos el texto final del nuevo TLCAN

Por Mario Mendoza

El TLCAN 2.0 ya tiene fecha de término o caducidad para concretar las negociaciones y lograr un acuerdo final entre México, Estados Unidos y Canadá; y, con ello, dar paso al proceso de firma y ratificación del acuerdo comercial.

La ley estadounidense establece que, a más tardar, el 29 de septiembre próximo el presidente Donal Trump debe presentar al Congreso de su país los acuerdos del nuevo TLCAN; con el fin de firmarlo antes de 29 de noviembre de 2018.

Ello, da tres semanas más al gobierno de Canadá para negociar y tomar una decisión final frente a los acuerdos o puntos de entendimiento alcanzados –al final de agosto pasado– entre México y EU, explicaron analistas consultados por Publimetro.

Aribel Contreras, especialista en Comercio Exterior del Departamento de Estudios Empresariales de la IBERO, explicó que –después de la notificación que Trump entregó el 29 de agosto al Congreso de su país, para la firma del nuevo TLCAN– la Constitución de EU determina dos plazos clave: 

  • Primero: 90 días para firmar el acuerdo final alcanzado por los negociadores y representantes de México, Estados Unidos y Canadá; el cual vence el 29 de noviembre de este año.
  • Segundo: 30 días, contados a partir de la notificación al Congreso estadounidense de la intención de firmar el nuevo acuerdo –que vence el 29 de septiembre próximo–; para concretar los acuerdos y presentar el texto final del tratado.     

Con esto último, indicó la especialista, se activaría la siguiente fase del proceso; la firma del nuevo TLCAN entre los presidentes de los tres países miembros. Así como la presentación oficial del nuevo tratado a los Congresos de México, EU, y Canadá; para su ratificación en 2019.

Comercio, inversión y empleo durante el TLCAN

¿Qué detiene la negociación del TLCAN? 

Aribel Contreras indicó que la negociación del TLCAN 2.0 está detenida por dos puntos clave: la apertura del mercado canadiense de lácteos; y la continuidad del mecanismo actual de resolución de controversias, denominado Capítulo 19.

Refirió que el gobierno de Canadá no está dispuesto a firmar el nuevo tratado, si Estados Unidos no acepta y ratifica este último mecanismo; el cual, de cuerdo a las últimas negociaciones, está condicionando al tema de los lácteos.

Ello, debido a que, si los negociadores estadounidenses no aceptan la permanencia del Capitulo 19, la contraparte canadiense no está dispuesta a tratar  la apertura del mercado lechero de su país.

“Hay que recordar que México y Estados Unidos llegaron a un punto de entendimiento para desaparecer este mecanismo de solución de controversias; lo que significaría dirimir las diferencias comerciales ante organismos estadounidenses o en ante la Organización Mundial de Comercio”, dijo.

México negoció con un empresario 

Abraham Vergara Contreras, coordinador de la licenciatura en Contaduría y Gestión Empresarial de la IBERO, indicó que México trató de negociar un acuerdo político; y se olvidó de que Donald Trump y sus principales representantes son empresarios.

Por ello, apuntó, México cedió en puntos clave, como el Capítulo 19; y temas como el compromiso de elevar los salarios del sector automotriz hasta 16 dólares por hora. Lo cual anticipa incertidumbre para las inversiones –en el primer caso– y menos inversión extranjera en nuestro país, en el segundo.

¿Porqué habría menos inversiones? 

– Subir los salarios del sector automotriz a 16 dólares por hora, para evitar el cobro de aranceles a los automóviles fabricados en México, que se comercialicen en el mercado estadounidense –como aceptó el gobierno mexicano, es un arma negativa para la economía nacional.

Primero, porque al subirlos se abre la puerta para que el resto de la industria manufacturera diga: ‘págame mas’; y segundo, porque esto último acabaría con la ventaja de la mano de obra mexicana calificada, a menor costo.

Y, ante ello, los inversionistas preferirían abrir plantas automotrices e industriales en Estados Unidos; donde gracias a la reforma fiscal impulsada por Donald Trump, pagan impuestos de 21%, cuando en México pagarían 35% de ISR. Y eso significa una caída de las inversiones para nosotros.

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