La columna de Toño Esquinca: Sentir al infinito

Cuando todo parezca no tener salida ni solución, dese un respiro. Deténgase y no se angustie: muy probablemente el universo está haciendo todo lo posible para que usted vea que ése no era su plan original.

Ver la perspectiva mayor siempre ayuda, así que si se siente ahogado, voltee a ver las estrellas; salga de su forma habitual de ubicarse: con su nombre, edad, profesión, oficio, trabajo, deudas, obligaciones, y ubíquese dentro del cosmos como el viajero en la nave Tierra que usted es; sienta y sea consciente de la grandeza y la inmensidad del universo al que pertenece, y verá cómo sus problemas se vuelven polvo de estrellas, tan sólo por el punto desde donde se les mira. Intente comprender la infinidad de donde usted proviene, y sienta su verdadera naturaleza, como la gota del océano que contiene todos sus elementos.

Hágase a la idea de que este atributo también lo contiene usted, para que aprenda a reproducirlo. Si se concibe como hijo del infinito, usted puede proyectarse infinitamente, es decir, que puede abrir su abanico de opciones las veces que lo requiera, y en la diversidad que sea capaz de imaginar.

Reinvéntese infinitamente para que su esencia tenga la combinación perfecta por donde salir del armario y brillar como hija de las estrellas que es. Proyectarse quiere decir expandirse, así que si quiere salir del estado en donde viven todos sus problemas, tiene que sacar la cabeza de la misma manera limitada de concebir su existencia.

La conciencia posee infinitas posibilidades de experimentarse a sí misma, así que quien ve sólo un camino, no es la parte más pura o iluminada de usted, sino la faceta más pobre de su personaje.

¡Inyéctese de infinito! Si le es difícil concebirlo con el pensamiento, sólo siéntalo en cada aliento de su respiración, en cada función de su cuerpo, porque aunque éste es finito, tiene como sustento la infinidad de la creación, por eso es que nada se destruye, sólo se transforma. Las paredes con las que se topa no están en el plan del infinito; son producto de sus creencias, entonces, impóngales el infinito, para que sepan desaparecer.

No se sienta acotado por sus circunstancias; al contrario, obsérvelas como la creación que usted eligió de todas las posibilidades infinitas que tenía a su alrededor, y entonces, cambie sus creaciones.

Expóngase a sentir infinito, a conocer nuevas emociones, nuevas experiencias, a ver nuevos paisajes, a disolver el pegamento de las costumbres que no le son provechosas, que no le hacen vivir como un espíritu encarnado. Atrévase a amar infinito justo aquello que más resistencia le represente para amar; porque recuerde que al final es lo único que podrá llevar consigo, a su siguiente viaje infinito. Siempre es posible, siempre todo es un universo infinito.