Instrucciones para tolerar muertos sobre muertos

Para ser leídas con: “Ya verás”, de Systema Solar

Por Eduardo Navarrete

Paso 1. Pregúntese si en realidad se ríe de la muerte?

Nunca cuestionamos por qué la cultura mexicana tiene la habilidad de reírse de la muerte, o al menos decir que así la mangonea desde este tránsito vital. En realidad, todo parece apuntar a que la ignora. Al menos eso dejan ver las cifras con las que cierra el sexenio un presidente que poco hizo para revertir la tendencia de un país en el que en su entraña, se están matando sus habitantes y poca gracia hacen sus apariciones públicas -en el contexto que sea- en el las que se atreve a sonreír.

Paso 2. Decida qué más le va a regalar al Gobierno

¿Qué grado de descomposición tiene que alcanzar un país para que, estar con vida en las calles, sea un logro? Le hemos regalado al Gobierno la noción de Estado (de hecho hasta los políticos confunden estos términos) y a ellos, nuestra seguridad. ¿A qué sabe realmente el caminar por las noches? ¿De qué se trata manejar por carretera a en Michoacán? En otros lados basta que ejecuten a 17 personas para armar una cruzada nacional y poner al país en vilo. Aquí van más de 200 mil en dos sexenios y no hay un solo signo que muestren que esto vaya a cambiar. Tal vez ya estamos muertos y no nos hemos dado cuenta. O probablemente el Gobierno entiende reglas espirituales que nosotros ignoramos, a partir de las cuales nos está entregando el beneficio de evitarnos la pena de seguir en este plano de existencia (y con ellos). En cualquiera de los casos, hay algo que está muy extraño: hemos aprendido a convivir cotidianamente con niveles de violencia inadmisibles y parecemos contentarnos con lo que sea para olvidar el hecho.

Paso 3. Indague cuál es el fondo de votar

¿Qué cara puede tener un administrador público que opta por el beneficio personal a costa de vidas de quienes habría de gobernar y servir? Pienso que todo está mal con estas elecciones en puerta. En primera instancia, quien gane no va a ganar nada. Va a tener como resultado un país que él y sus partidos contendientes trabajaron para dividir. Tendrá que negociar con todos los estratos que están avispados: desde los sindicatos y esferas formales e informales de poder, hasta con el narco y con banqueros. ¿Quién en su sano juicio querría estar ahí? Si es alguien que quiere beneficiarse a partir de esa posición (como parece ser la norma), paso a la segunda instancia: lo que deberíamos elegir en estos comicios, no es por un partido o por una persona, sino también por una forma de gobierno. ¿Quién, en este país mal administrado puede estar contento con esta cleptocracia, en la que el más hábil defraudador, es quien tiene todo a su favor?

Paso 4. Dignifique su vida y aliste su transformación estadística

En México puede usted matar candidatos de cualquier nivel de gobierno y no pasa nada. Imagine en unos 25 ó 400 años, cuando hábiles arqueólogos o robots cavadores para construir viviendas, encuentren la riqueza cultural de estos tiempos: fosas comunes. No a manera ceremonial, no como tzompantlis. ¿Podrán entender por qué y para qué los mexicanos nos matábamos unos a los otros y qué hacían los demás al respecto?

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