cultura
En la boca del cocodrilo, un libro para superar la violencia de género
22 de Febrero 2021 a las 18:23 hrs

En la boca del cocodrilo, un libro para superar la violencia de género

Es una obra conmovedora y reparadora. Nos regala caminos para sanar y prevenir, desde la psicoeducación.   Sin esta herramienta, será imposible erradicar este mal que nos aqueja

¿Cuál es la razón de utilizar la analogía del cocodrilo para escribir sobre temas  relacionados con la violencia femenina?

—Viene del cerebro triuno, pues quería encontrar una manera sencilla de explicarles a mujeres y hombre que necesitamos utilizarlo como una orquesta y este concepto habla de tres tipos: reptileano,límbico o emocional y del racional. Las personas que son violentas se quedan en el tipo reptileano o de cocodrilo y no usan sus habilidades racionales o emocionales, pero también la víctima, porque se queda congelada y no huye a tiempo. Es el cerebro de supervivencia, pero como no lo unimos a los otros dos, resulta un desastre cuando lo llegamos a utilizar.

Leí algunos capítulos y son historias muy dramáticas, sin embargo, noté que en la mayoría hay cierta permisividad por parte de la víctima y, hasta en cierto modo, dependencia por este maltrato ¿Cómo corregir esta situación?

—Es una situación “normal”, lo digo entre comillas, porque se desarrolla el síndrome de Estocolmo doméstico porque hay miedo, estrés postraumático, la víctima tiene terror al victimario, además, hay sentimientos de dignidad, de vergüenza, pena y culpa, no denuncian, se quedan calladas, por eso demoran mucho en hablar. Todas las historias del libro son reales, aunque los datos están cambiados para proteger la identidad de las víctimas. Las mujeres tenemos en nuestras manos el dejar de permitir que esto siga sucediendo. Si seguimos calladas manteniendo el secreto, no va haber manera de poder salir de este problema.

¿Su lectura es solamente para mujeres?

—Creo que no. Sería interesante que los hombres lean sobre esto. Cuando pedí historias pensé que iba a recibir también de hombres que han sido maltratados, sobre todo, abusados sexualmente, pero no recibí ninguna, solamente de mujeres. Por un lado, creo que los varones no quieren hablar de estos temas. Me han mandado fotos con el libro de papás de hijas que son feminista o activistas y no las entienden, pero quieren comprenderlas y lo están leyendo.

La Dra. Ana Goffin, maestra en salud mental, psicoterapeuta, escritora de varios libros y speaker internacional.

¿Qua esperas conseguir en los lectores cuando terminen de leerlo?

—En primer lugar, abrir su conciencia, de que esto no es algo que va a venir a resolver un gobierno o una institución pues es un asunto que hay que solucionar desde donde empieza, que es en casa. La violencia se gesta en nuestros propios hogares. Hay que dar un enfoque psicoeducativo y empezar a aprender sobre estos temas, hombres y mujeres, porque tenemos muchas herramientas para poder manejarlos, si no se hace, no habrá manera de erradicar el problema. Quiero abrir conciencia, empezar a psicoeducar a mujeres y a hombres, y darle a las víctimas herramientas para que rompan el silencio porque el abuso prospera en el silencio.

¿Cuál sería el mensaje para todas aquellas personas que ejercen violencia contra sus semejantes?

Los que ejercen violencia necesitan ver de dónde viene esa falta de control de impulsos y de dónde viene toda esa emoción que los lleva a responder así, porque también necesita ayuda quien ejerce la violencia, esta persona también tiene un problema, no nada más la víctima. Hay que ver los dos lados, el abusador también tiene una historia en la que por alguna razón se han desatado ese tipo de conductas, necesita trabajarlas y atenderse y, por el otro, la víctima para superar el trauma. El mensaje es que sí se puede a cambiar lo incambiable si estamos decididos a cambiar nosotros mismos, pero queremos que venga alguien venga y nos resuelva las cosas desde afuera y no hacer un trabajo personal profundo para nosotros, que somos el agente de cambio. No quejamos mucho que no vienen las instituciones a ayudarnos y, claro que necesitamos su apoyo, pero si esperamos solamente a que alguien venga y nos rescate, la actitud sigue siendo de víctima y no de protagonista.

Portada del libro

¿Cómo hablar sin miedo de estos temas cuando la percepción generalizada es de pensar que la víctima hace acusaciones falsas, como en uno de los casos que mencionas en tu libro?

—Yo creo que si la víctima a la que haces mención, no habló en su momento, era porque no tenía las habilidades ni los recursos para hacerlo porque la conozco personalmente y hasta dinero le dio el abuelo para que se comprara algo. Cuando ella decide abrir el tema la abuela cubre a su esposo, que es lo común que eso suceda, y las niñas callan por miedo porque las amenaza el agresor, sin embargo, después viene, porque todos tenemos algún trauma en nuestra vida, en este caso estamos hablando de abuso y de violencia, y este trauma hay que trabajarlo ¿cómo? ¡abriéndolo! creo que hay que aceptar que sí pasó y empezar a trabajar sobre ti misma para tomar las medidas necesarias para sanar. Quien vive con una herida abierta va lastimando a los demás y va repitiendo el mismo patrón de conducta, entonces es trabajar en nuestras heridas y atrevernos a ser valientes y tomar nuestra vida en nuestras manos y no decir “esto me pasa porque pobrecita de mí”, sí, si te pasó, es muy triste y duro, pero no hay nadie más que tú para salir de este lugar, porque solamente tú puedes cambiar tu vida y empezar a aprender nuevas herramientas.

¿Por qué recomiendas leer En la boca del cocodrilo a los lectores de Publimetro?

—Yo estoy aquí, en la parte trasera, y estoy viva porque mi padre tenía mala puntería. Lo recomiendo porque me atreví a reconstruir mi historia, me atrevía hablar, a romper el secreto. Recomiendo que lo lean porque necesitamos tener nuevas habilidades. La primera historia, que trata sobre una chica que la matan, me la mandó su prima, si ella hubiera sabido las cosas que pongo en este libro, tal vez  hoy estaría contando su historia en lugar de la prima, porque su pareja la mató.Son temas que tienen consecuencias muy graves y si no tomamos nuestras historias en nuestras manos no será posible salir de donde estamos.