Estilo de vida

Adictos sobreviven a la dureza de la calle a base de pegamento

Sin rumbo, la "mona" le ayuda a desinhibirse y "olvidar todo", le quita hasta el frío y el hambre, y es de lo poco que se puede permitir económicamente, pues cuesta solo unos pesos

Por EFE

Michelle tiene 41 años y lleva 20 de ellos, la mitad de su vida, sufriendo en las calles de México violencia y rechazo, mientras busca superar esta dureza inhalando pegamento, una sustancia enormemente dañina para su organismo.

Acompañada de siete de sus compañeros, todos sintecho, Michelle pasa la mañana "mojando la mona (pegamento)" en un trozo de ropa e inhalando junto a sus "carnales".

No quiere recordar su pasado, pero dice que terminó en la calle por un "malentendido" con la familia.

Sin un techo bajo el que cobijarse, enfrentó la mayor problemática de quienes no tienen hogar, la discriminación y la invisibilización de la sociedad, afirma la mujer, que actúa, como si fuera una madre con el resto de sus compañeros.

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