Destacado TV

La huella de la historia: vencidos y vencedores

Mirar el pasado es un instrumento para comprender el presente y preparar el futuro; también para entender quiénes somos.

Por José Lebeña

Ahora que en México se han comenzado a retirar las placas alusivas a Gustavo Díaz Ordaz en las estaciones de la Línea 3 del Metro de la Ciudad de México y que el gobierno socialista de Pedro Sánchez en España mantiene el debate sobre el futuro del Valle de los Caídos, me pregunto si es conveniente borrar la Historia.

Siempre la historia tiene diferentes perspectivas según quién la cuente o la escriba.

Un ejemplo, Colón o Hernán Cortés, personajes y hasta héroes en España, repudiados en países como México. Es por ello que nunca los veremos de este lado del Charco (Atlántico) en billetes o monedas, aunque por ejemplo, el genovés sí cuente con más de 500 monumentos en el mundo entre ellos en el mexicano paseo de la Reforma y en Nueva York, Puerto Rico y Barcelona.

Quizás ya me he ido muy para atrás, pero desde reyes a políticos o militares, todos han sido parte de la historia y deberían permanecer en la memoria de los pueblos, para bien o para mal por lo que hicieron.

Aunque generalmente la historia la escriben los vencedores, en países como España o Chile, sus generales Franco y Pinochet, perdieron la batalla en los libros, algo muy diferente a lo que sucedió con Hitler, Mussolini, Sadam Husein

O Muamar el Gadafi quienes perdieron en el campo de batalla y en libros de historia .  

Ahora en el siglo XXI toca reflexionar sobre lo que sucedió en aquellos años con perspectiva, al igual que haremos con el tiempo sobre nuestros gobernantes actuales, polémicos o no, incómodos o no.

Pero ¿realmente hay que desterrarlos de la Historia? ¿Sacarlos de las calles, de las plazas públicas o de las bibliotecas?

Creo que debemos diferenciar entre los monumentos y las placas conmemorativas.

No es lo mismo la plaza del Generalísimo (Franco) que la placa que recuerda que el Túnel del Guadarrama, fue inaugurado en 1963 por Francisco Franco. O lo que es lo mismo, la calle Gustavo Díaz Ordaz a la placa conmemorativa de la inauguración de la línea 3 del Metro de la Ciudad de México.

Es obvio que sería un insulto tener una calle dedicada a Adolf Hitler, quien ordenó la matar a más de 11 millones de judíos, gitanos y otros grupos étnicos. Tan es así que en Alemania nunca encontrarás una placa así. Sin embargo, recuerda Hitler fue el perdedor de la II Guerra Mundial.

Mirar el pasado es un instrumento para comprender el presente y preparar el futuro; también para entender quiénes somos.

A pensar con claridad y evitar que la historia se repita, porque recuerden que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Así lo muestran los resurgimientos de los nacionalismos en Europa y de las violaciones al Estado de Derecho y respeto a los derechos humanos en Hungría.

Aunque también hay que hacer justicia, crear conciencia social por la dignidad de los pueblos, por las víctimas y por el país.

Por eso concluyo, “aquel que no conoce su historia esta condenado a repetirla”

Loading...
Revisa el siguiente artículo