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Aumentan áreas marinas protegidas, pero baja resguardo

En 2015, la Profepa realizó labores en el 80% de las ANP marino-costeras; en 2020 solo cubrió el 59.4% de estas

Las Áreas Naturales Protegidas (ANP) con ecosistemas marino-costeros resguardan especies en peligro de extinción, como la vaquita marina, y zonas de riqueza medioambiental. No obstante, la atención de las autoridades para estos espacios va en caída.

México registraba 65 ANP marino-costeras en 2015, año en el cual la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) realizó trabajos en el 80% de ellas. Sin embargo, en 2020 la primera cifra aumentó a 69 y la segunda bajó a 59.4%.

La disminución en el cuidado efectuado por la Profepa fue constante entre ambas fechas. En 2016 se observó el primer decremento en la cobertura: 78.5% de las 65 zonas marinas protegidas, de acuerdo con información de la referida institución.

Para 2017 las ANP subieron a 69, por el contrario, el resguardo de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente descendió al 76.8%. Un año después cayó hasta 71%; mientras, en 2019 solo se atendió el 69.6% de dichos espacios.

Las Áreas Naturales Protegidas se decretan con el fin de preservar alguna especie amenazada o una combinación ecosistémica virtuosa, es decir, en donde hay elementos ambientales que son notables y se deben vigilar, explicó en entrevista Esteban García-Peña, director de Pesquerías en la organización internacional Oceana.

Si la Profepa reduce su accionar, agregó el biólogo, no se garantiza la conservación de las ANP en beneficio de la sociedad mexicana y del mundo. Sin estas, por ejemplo, la captación de lluvia cae y, por ende, aumenta la erosión, lo cual se traduce en menos agua potable y escasez de tierra para producir, advirtió.

“Vamos al Alto Golfo de California; es una zona de altísima productividad pesquera. Si se deteriora esta Área Natural Protegida habrá menos pesca, menos alimento y menos bienestar para quienes habitan esa región. Además, si hay menos pesca los productos pesqueros subirán de precio”, señaló García-Peña.

No existen los trabajos para asegurar que se cumple lo decretado en las ANP, aseveró el integrante de Oceana. La solución es incrementar el presupuesto destinado a este fin y mayores controles de las actividades realizadas en ellas, indicó.

“Esto desde luego es grave, porque se descuidó el patrimonio nacional que implican las áreas marinas protegidas. Las áreas marinas protegidas tienen la función social de que prevalezca nuestro derecho a un medio ambiente sano y el bienestar dado por la biodiversidad”, enfatizó el especialista.

Acciones y resultados, también a la baja

La Profepa efectúa tres tipos de acciones en las ANP: inspección —visita para levantar un acto cuando se interpone una denuncia—, recorrido de vigilancia —chequeo para verificar el cumplimiento de la normatividad— y operativo —visita para hacer detenciones del delito; se realizan en cooperación con otras dependencias—.

En 2015, esta procuraduría llevó a cabo mil 482 de las mencionadas tareas en las áreas marinas protegidas. La cifra disminuyó a mil 281 en 2016; al año siguiente cayó hasta 879. Para 2018 el registro subió a mil 171, no obstante, la tendencia a la baja volvió en 2019 —con 821— y 2020 —con 445.

Los recorridos de vigilancia, en su mayoría, se realizan en carreteras cercanas a las ANP, muy rara vez en lacha; incluso algunos se llevan a cabo cuando hay una inspección en los alrededores, dijo a Publimetro José Morales, miembro de la organización Iniciativa Climática de México (ICM), quien trabajó en la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegida (Conanp) como gerente operativo en la Reserva de la Biósfera Pantanos de Centla, Tabasco.

“Es un tema de recursos. La mayoría de la Profepa, al menos de la jurisdicción de Tabasco, no tenía lanchas, usaban la que tenía la Conanp; a través de eso eran los operativos. Lo que tenía Profepa solamente era su camioneta”, aseguró.

Entre los resultados de dichas labores de la Profepa destaca el decremento en las clausuras de obras y actividades por irregularidades, debido a que fue continuo en el periodo referido: 50 en 2015, 42 en 2016, 36 en 2017 y 2018, 31 en 2019 y 12 en 2020.

Si se mantiene la caída en estos indicadores, subrayó José Morales, significa que no existe la gobernabilidad en los territorios de conservación, entonces, cualquiera podrá delinquir en las zonas protegidas y, como consecuencia, los ecosistemas desaparecerán.

‘Más con menos’ y la austeridad

Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto se utilizó la frase ‘vamos a hacer más con menos” para justificar las reducciones presupuestales en la Conanp, señaló el integrante de ICM. Con ello, abundó, cada acción efectuada debía acompañarse con otra más.

Sin embargo, la situación empeoró con la aplicación de la política de austeridad del presidente Andrés Manuel López Obrador, agregó el ambientalista, pues no solo recortaron los recursos económicos, sino también los humanos y técnicos.

“Ante un declive de los recursos tanto de personal como financieros, la verdad es que estás atado de manos como operativo de la Profepa o de la Conanp. No puedes hacer más de lo que quisieras debido a esos limitantes”, apuntó José Morales.

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