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Desborda la basura en Latinoamérica: muchos residuos, poco reciclaje

El porcentaje de residuos aprovechados en Chile, México, Ecuador y Colombia es mínimo, además las políticas de separación son ineficientes

El manejo y disposición de la basura en Latinoamérica es un conflicto prolífico con consecuencias graves en el medio ambiente. El atisbo de esta problemática se encuentra en los procesos de recolección, los cuales no exigen la separación de los residuos en los hogares; además, el aprovechamiento o reciclaje es en mínimas cantidades.

En Chile, Colombia, Ecuador y México la gestión de la basura tiene varias negligencias, mismas que van desde la inexistencia de programas para la segregación adecuada hasta la utilización de tiraderos con su vida útil concluida.

Dicha problemática se da en el contexto de un aumento sostenido en la generación de residuos dado el modelo actual de consumo y producción lineal, el crecimiento de la población, el poder adquisitivo y el cambio en los patrones de consumo y estilos de vida, asociadas a las decisiones que se toman diariamente respecto a la manera en que nos alimentamos, vivimos, nos transportamos, compramos y dedicamos al ocio.

El modelo actual de producción y consumo lineal, basado en tomar–hacer–desechar, que envía prácticamente la totalidad de sus residuos a disposición final es altamente ineficiente; no solo supone un desperdicio de recursos, sino también de nutrientes y energía. En este esquema, recursos inorgánicos como los metales, que tanto ha costado extraer desde la naturaleza, son usados sólo una vez y luego enterrados en un relleno sanitario.

Asimismo, las estrategias de recolección de basura fallan porque la cultura de reciclaje aún está en desarrollo; para forzar un ajuste en la cadena se necesita comenzar la separación desde que se entrega al camión, señaló en entrevista Daniel Beltrán, cofundador de la empresa México Recicla.

“Estamos avanzando a pasos agigantados, aunque vamos un poquito tarde a comparación del resto del mundo. Se están uniendo las cadenas: dueños de marcas con recicladores, con gobiernos... estamos trabajando como una cadena integral y así va a funcionar mucho más rápido todo”, dijo.

Según estudios de la Organización de las Naciones Unidas, el manejo deficiente de los desechos –por ejemplo, vertederos abiertos e insalubres o la dispersión de escombros– contribuye a la contaminación del agua potable, de los ecosistemas y a la propagación de infecciones o enfermedades.

México

En la República mexicana la generación de residuos sólidos urbanos se estima en 120 mil 128 toneladas por día (t/d), de las cuales 46.42% son orgánicos, 31.56% susceptibles de aprovechamiento y 22.03% de otro tipo. La cobertura de recolección asciende a 104 mil 351 t/d, es decir, el 87.19% de lo producido.

No obstante, diariamente solo se recogen siete mil 14.65 t de basura separada, lo equivalente al 5% del total de los desechos recopilados a nivel nacional, de acuerdo con la última actualización del Diagnóstico Básico para la Gestión Integral de los Residuos, elaborado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

Los centros de acopio –lugares donde se almacenan materiales con capacidad de reciclaje– reciben en promedio 38.4 toneladas de desechos por día; mientras, en las plantas de tratamiento se recuperan 13 mil 460 t/d de residuos reciclables, únicamente el 12.8% de la basura recopilada.

Respecto a los sitios de disposición final, el país cuenta con dos mil 203 activos, de los cuales mil 440 –65%– ya concluyeron su vida útil, 134 tienen entre uno y cinco años, 184 entre seis y 10 años y 445 más de una década de operación apropiada.

Ya no hay muchos lugares para disponer la basura, por ello se requieren soluciones con tecnología que permitan disminuir los residuos en los tiraderos y generar energía a partir de ellos, indicó a Publimetro Salvador Rojas Aburto, director de operaciones en Sistemas Eléctricos Metropolitanos, compañía administradora de uno de los rellenos sanitarios más importantes de la Ciudad de México.

La industria privada se involucra mucho en la gestión de los residuos sólidos urbanos, abundó el ingeniero. Por ejemplo, en la capital de la nación los sitios de disposición final no son manejados por autoridades gubernamentales y en algunos municipios del estado de Guanajuato la recolección es realizada por empresas particulares.

Ecuador

La mayoría de las ciudades de este país recolectan la basura en conjunto, sin diferenciar entre los residuos orgánicos e inorgánicos. Asimismo, no existe una estrategia de políticas públicas para destinar recursos federales a los procesos asociados con los desechos urbanos, cada urbe se encarga de ello.

Bajo la figura de responsabilidad social corporativa, la industria privada participa en la separación de los residuos. Según la organización Alianza Basura Cero Ecuador, el costo de la diligencia integral de los desechos asciende a 126 dólares por tonelada.

Al día, la producción nacional de residuos sólidos urbanos llega a las 375 mil toneladas, cerca de 0.74 kilogramos per cápita. El 96% de la basura se entierra en sitios de disposición final; solamente el 4% es recuperado por recicladores de base.

Colombia

Cada día en el país se producen residuos por el orden de las 32 mil toneladas. En 2019, según datos de la Superintendencia de Servicios Públicos, la cifra total fue de 11.8 millones de toneladas. En ese mismo periodo, se consumieron 1.4 millones de toneladas de plástico, de los cuales solo se recicló el 20%.

El total de residuos dispuestos en los municipios oscila entre 324 toneladas al mes y 202 mil toneladas al mes. El promedio se sitúa en 13 mil 758 toneladas al mes. Mientras, el aprovechamiento municipal oscila entre cero y 65 mil toneladas al mes, con un promedio de dos mil 351 toneladas al mes.

Solo se evidencia aprovechamiento en municipios con población superior a 65 mil habitantes. Un colombiano promedio genera alrededor de 0.75 kilos de residuos al día y 23 kilos al mes, de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

En Colombia una tercera parte del aprovechamiento de los residuos ordinarios se gestiona por los recicladores informales, seguido de las empresas privadas y la oficina de servicios públicos municipal.

Chile

Según el Sexto Reporte del Estado del Medio Ambiente (2021), fueron generadas en 2019 siete millones 860 mil 784 toneladas de residuos municipales, con una población proyectada de 19 millones 107 mil 216 habitantes, lo que significa un promedio de 1.13 kilos al día por habitante.

Del total de la basura producida en Chile, el 96% va a disposición final, lo que deja al país en el penúltimo lugar en cuanto al aprovechamiento de residuos entre naciones miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

Esto es consecuencia de la falta de capacidades técnicas por parte de las municipalidades para la elaboración y gestión de financiamiento para proyectos de valorización de residuos orgánicos, de acuerdo con la Estrategia Nacional de Residuos Orgánicos Chile 2040.

No obstante, abunda el documento, cabe preguntarse si tiene sentido depositar todos los residuos que salen de las ciudades en un contexto en el cual hay alternativas más deseables desde un punto de vista ambiental, social y económico, incluso si se tuviera la posibilidad de construir más rellenos sanitarios.

La gestión integral de la basura se divide en: 45% rellenos y 55% vertederos; esto no es eficiente porque un vertedero no se hace cargo de lo producido por los residuos, en cambio, los rellenos tienen una normativa que regula el manejo ambiental, sanitario y de seguridad, señaló en entrevista Andrea Paz Viglino Palma, subgerente de negocios del Consorcio Santa Marta, empresa líder en la gestión integral de residuos sólidos de la Región Metropolitana.

“Un vertedero, finalmente, es un sitio sin ningún tipo de control, sin ningún tipo de manejo de lo que genera un residuo. Nuestra opinión es que se eleve esta transformación o esta obligación se haga para todas las regiones, no solo para la zona metropolitana”, dijo.

Falta mucho para que se pueda tener un 70% de rellenos sanitarios en los sitios de disposición final, agregó, porque el estándar al que se aspira es que toda la población de Chile pueda disponer sus residuos en una zona debidamente controlada, lo cual no sucede en todos los municipios del país.

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