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Corrupción y abusos, una constante para las mujeres privadas de su libertad en México

Ofelia comparte su testimonio de lo que vivió en prisión junto con su hija; 354 días en reclusión por un delito que no cometieron

Centro Femenil de Reinserción Social de Santa Martha Foto: Graciela López / Cuartoscuro

La población de mujeres privadas de su libertad en México va a el alza, reportó un aumento del 5.4% en 2021 (11 mil 832), con respecto a la cifra de 2022 (12 mil 480) según el último reporte de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), y en ese contexto de reclusión, los casos de violencia, abusos y trabajo forzado, también se ha disparado.

“Corrupción, colusión y abuso sexual disfrazado de revisiones de rutina por parte de las autoridades penitenciarias se vuelven una constante”, relata Ofelia Pérez, quien estuvo privada de su libertad, junto con su hija, en el Centro Femenil de Readaptación Social Santa Marta Acatitla entre 2007 y 2008.

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Ofelia y su hija estuvieron 354 días privadas de su libertad: del 21 al 23 de junio 2007, la sala de juntas de fiscal, en el Búnker; del 24 junio a 26 de julio 2007, en el Instituto de Formación Profesional de Azcapotzalco, en arraigo; y del 26 de julio de 2007 a 09 de junio de 2008, en Santa Marta Acatitla.

Luego de ser absueltas de los cargos de homicidio en grado de tentativa agravado con ventaja y retribución, Ofelia recobró su libertad, pero casi un año fue suficiente para que viviera en carne propia la oscuridad que implica estar en un penal de mujeres y ahora comparte su testimonio en un libro en el que detalla cómo fue su experiencia como mujer privada de la libertad.

Así, mientras el país tiene 222 mil 369 personas en reclusión a nivel nacional, de las cuales 12 mil 480 son mujeres, 6 mil 569 se encuentran en prisión preventiva, es decir, una de cada dos mujeres sigue esperando sentencia.

De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública capitalina, de las 12 mil 480 mujeres en reclusión, mil 370 se encuentran en Santa Martha, donde Ofelia luchó durante meses por su libertad.

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¿Qué es para ti, como mujer, la libertad luego de esta experiencia de reclusión?

La libertad significa el poder respirar y vivir, es lo más preciado que tenemos como seres humanos, pero también es algo muy frágil, que en cualquier momento una persona con influencias en conjunto con la corrupción en nuestro sistema de judicial la puede romper, secuestrar, destruyendo tu vida y la de tus seres queridos.

¿Qué se vuelve prioridad para una mujer al estar privada de la libertad?

Sobrevivir día a día.

Ofelia apuntó tres maneras en las que las personas en reclusión resisten a tratos inhumanos

  • Pagando un alto precio, hablando en términos económicos para no ser golpeada y castigada injustamente.
  • Tratando de mantener la calma, suena complicado, pero o como interna trata de no generar más angustias a la familia, por lo que en la mayoría de los casos ocultas lo que se está viviendo adentro, como son cateos en los que los custodios hombre hacen que te desvistas y hagas sentadillas, incluso te tocan, amenazas de ser golpeada, sino se pagan las cuotas, pasar noches de insomnio cuidándote de que no te vayan a lastimar.
  • Algunas reclusas recurren a la droga, la cual es fácil de obtener, para evadir la situación que están viviendo.
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¿Qué significa ser madre al interior de la prisión?

Ser madre recluida es lo más doloroso que puedes pasar, el saber que tus hijos se encuentran solos afuera, enfrentando las críticas de la sociedad que sin ningún motivo fundamentado les hacen daño, solo por los rumores generados en medios.

Verlas en visita, sabiendo que se tienen que enfrentar a todo tipo de abusos para poder entrar a verte que van desde pedirles dinero hasta tocamientos; y verlas conteniendo sus lágrimas para no hacerte más difícil el momento y uno también tratando de que sean fuertes. Es muy doloroso.

En cuanto a las madres que tienen a sus hijos pequeños dentro, para ellas es muy complicado, ya que saben que en cualquier momento se tendrán que enfrentar a la separación de sus pequeños dejándolos solos.

¿Cómo es el tráfico de drogas, armas y cualquier artículo prohibido en los centros de reclusión?

Hay demasiada corrupción, todos están coludidos desde las internas hasta los mismos custodios, hay casos en que se les “permite” porque dan sobornos tanto en tráfico de artículos, drogas… Hasta prostitución.

En muchos casos para cubrir esto realizan cateo en los que los custodios hacen que las internas se bajen el pantalón y realicen sentadillas y las tocan para ver si traen algún objeto prohibido, sin embargo, ellos saben a la perfección quienes lo traen y a esas no las tocan.

Yo estuve junto con mi hija y a ella en particular le tocó varios cateos, ya que en la celda que estaba había internas “problemáticas”, custodios varones realizan este tipo de cateos y no consideran los derechos humanos.

En Reclusión, libro escrito por Ofelia Pérez, mujer ex privada de la libertad. Disponible en librerías El Sótano | Foto: Cortesía

¿Qué pasa con las personas que luego de XX tiempo se comprueban su inocencia y salen con esta experiencia traumática?

Se tienen que enfrentar a muchas circunstancias, en primer lugar, se enfrentan a solicitar la reparación de daño al gobierno, el cual simplemente con decir ya paso considera que está resuelto.

La vida cambia por completo, uno es señalado por la sociedad, por miembros de la familia, no importa si es inocente, simplemente el hecho de haber estado en prisión significa que ya estás marcada de por vida.

¿Cuál es el peso del apoyo familiar durante el encierro y al salir y reincorporarse socialmente, de qué manera impacta tener o no ese respaldo?

Durante el encierro es fundamental el peso del apoyo de la familia, sin ellos estando al pendiente de los abogados, del papeleo, de llevarte insumos, de llevarte medicamentos, la vida adentro es más que el mismo infierno.

Adentro quien no tiene el apoyo de la familia no tienen ni para lo más mínimo como es agua para beber, papel de baño, jabón, artículos de primera necesidad, adentro todo es dinero, todo cuesta nada es gratis.

Desde tu perspectiva, ¿existe o no la anhelada reinserción social?

No existe, al contrario, sales siendo señalada, no puedes conseguir trabajo, sufres de abusos constantes por el simple hecho de haber estado en prisión, la sociedad no pregunta, no investiga si eres inocente, simplemente te señala.

Estar en prisión siendo inocente te destroza la vida, física y psicológicamente y nadie se quiere hacer responsable del terrible error que cometieron. Es vivir un infierno y salir a otro.

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Según la Asociación Civil, Reinserta, existe un aproximado de 500 mil menores de edad que tienen a madre o padre en reclusión. Con datos de la misma asociación se reportaron, en los últimos 10 años, cerca de 10 mil nacidos dentro de algún centro penitenciario.

Reinserta, señaló que 7 de cada 10 mujeres embarazadas, concibieron al interior del centro de reinserción y el 12 % aseguró haber estado embarazadas al momento de su detención. En Santa Martha, 957 son mamás y 47 de ellas viven con sus hijos.

De acuerdo con el cuaderno mensual de Información Estadística Penitenciaria Nacional, de los 216 mil 310 centros penitenciarios que existen en México, 137 se encuentran con sobrepoblación.

Más de 6 mil mujeres se encuentran en reclusorios mixtos, siendo víctimas constantes de la violencia sexual, el abuso de autoridad y trabajos forzados para favorecer a la población masculina.

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