El año llegó cargado con la peor cuesta de enero en seis años. El 2026 arrancó con precios muy altos, deudas “vivitas y coleando” y un golpe directo al bolsillo de todos los mexicanos: ajustes de impuestos que encarecerán desde los refrescos hasta el diésel que usa el transporte de personas y de carga.
El combo es brutal y no perdona. Más de cuatro de cada 10 personas arrastran varias deudas y la falta de dinero que dejaron los tarjetazos y el consumo —a veces— desmedido de las fiestas decembrinas, que hoy despiertan como recordatorios incómodos en tu estado de cuenta.
Pero el golpe trae una mala noticia extra. En plena cuesta de enero, el Monte de Piedad está cerrado, dejando a miles sin el salvavidas clásico para empeñar, refinanciar o ganar tiempo para el pago de sus deudas. Para muchas familias, esa puerta cerrada significa enfrentar enero sin margen, sin oxígeno y sin un “plan B”.
Cuesta 2026, la más grave en 6 años
Sandra Huerta, coach en finanzas personales, explicó que la cuesta de enero es una carga financiera que —cada inicio de año— afecta a millones de mexicanos y se traduce en falta de dinero para enfrentar gastos básicos y deudas que sobrepasan 30%, 40% y hasta 50% del ingreso de los adultos y sus familias.
Pero apuntó que este año —al menos— cuatro de cada 10 mexicanos “vivirán los primeros tres o cuatro meses de 2026 con el Jesús en la boca”, debido a que el país se enfrenta a la peor cuesta de gastos, deudas y dinero insuficiente de los últimos seis años.
Refirió que después de la pandemia—, los hogares enfrentaron menos presiones económicas, gracias a que la inflación comenzó a bajar, pero en 2026 “deberán esperar hasta marzo o hasta abril para reponerse de las deudas de la tan temida cuesta de enero”.
¿Por qué es la cuesta de enero más grave?
La coach en finanzas explicó que —este año— la cuesta está más difícil debido a tres detonantes: aumento de precios en alimentos, frutas y verduras; alza en los impuestos a refrescos, gasolina y cigarros; así como las deudas decembrinas y el golpe de los pagos del arranque de año como el predial, la tenencia, el agua, la luz y el gas.
“La carne subió hasta 22%, el pollo se encareció de 3% a 10% y el huevo otro 3%; algunas frutas, como la mandarina, no bajan de 45 pesos; el tomate verde cuesta 48 pesos, el brócoli se fue a 59 pesos, la calabaza a 49 pesos por kilo y, en general, para hacer de comer necesitas entre 200 y 350 pesos diarios”.
A eso, “súmale que el IEPS (Impuesto Especial sobre Producción y Servicios) de la gasolina sube a 6.70 pesos en la Magna o regular y a 7.36 pesos en el diésel; que el impuesto al refresco ya es de 3.80 pesos por litro y que, en los cigarros, ese mismo gravamen hizo que la cajetilla suba hasta 100 pesos”.
“Y aunque digan: ‘a mí no me afecta, porque no tomo refresco ni fumo’, la mala noticia es que, al tratarse de incrementos en productos líder, como la gasolina, eso provoca que el mercado especule y suba uno o dos pesos el costo de otros productos básicos, para aprovechar la oleada de incertidumbre”, dijo Sandra Huerta.
Deudas y más deudas
La economista Mónica Urrutia explicó que 2026 arrancó con cuatro de cada 10 adultos mexicanos con deudas —preexistentes y decembrinas— que pagarán tasas de interés mínimas de 3% a 5% mensual (por arriba de 30% anual) y con poca solvencia semanal o quincenal, por los gastos prioritarios del arranque de año.
Indicó que “cerca de la mitad” de los afectados por los adeudos, con mucha facilidad caerá en la trampa del pago mínimo, donde 95% cubre intereses y 5% va al pago del adeudo original, lo que podría hacer que las personas “lleguen a agosto o diciembre sin liquidar las cuentas que hoy tienen”.
Mientras que el pago de impuestos locales como el predial, la tenencia o el refrendo vehicular, y tarifas de luz, agua y gas —que también suben o se ajustan a la inflación al inicio del año— presionan aún más el bolsillo. “Muchos dirán: ‘yo no pago, es mucho’, pero eso no quita el estrés financiero que causan”, dijo la especialista.
¿Qué está pasando con el Monte de Piedad?
El Nacional Monte de Piedad enfrenta una huelga que impide —como lo hacía en otros años— que los más afectados por la cuesta de enero de 2026 acudan al empeño como su “plan B” o alternativa de emergencia para enfrentar la falta de dinero y los adeudos del arranque del año.
Desde el 1 de octubre de 2025, las más de 300 sucursales de esta institución permanecen cerradas, lo que cancela la posibilidad de asistir a la población con préstamos prendarios y refrendos, debido a un conflicto entre el sindicato y la administración del Monte de Piedad.
