La investigación sobre el ataque armado en la zona arqueológica de Teotihuacán reveló nuevos elementos que apuntan a una planeación anticipada.
El agresor, identificado como Julio César Jasso Ramírez, comenzó a organizar su estancia en la región desde febrero de 2026, casi dos meses antes de los hechos. Los mensajes filtrados muestran no solo la logística previa, sino también un comportamiento metódico que coincide con los hallazgos oficiales sobre su preparación.
Conversaciones revelan planeación anticipada
Según la información difundida por Telediario, el 17 de febrero de 2026 el atacante contactó vía WhatsApp al Hotel Villa Meztli, para consultar disponibilidad de habitaciones. En los intercambios, el sujeto solicitó una estancia del 8 al 20 de abril, periodo que coincide con los días previos al ataque.
Los mensajes muestran insistencia en asegurar la reserva con antelación, así como interés en conocer costos, formas de pago y posibles descuentos por la duración de la estancia. “¿Es posible reservar esa habitación para abril desde ahora?”, cuestionó en uno de los fragmentos.
También confirmó fechas específicas de entrada y salida, y se mostró dispuesto a realizar un anticipo inmediato para asegurar el espacio. Para el 18 de febrero, el hotel respondió con una cotización de 7,600 pesos.
Modus operandi: así ejecutó el ataque
Autoridades federales y del Estado de México reconstruyeron el modus operandi del agresor, quien actuó en solitario tras realizar visitas previas de reconocimiento en la zona arqueológica. Se hospedó en un hotel cercano y llegó al sitio el día de los hechos mediante un servicio de transporte por aplicación.
Durante el ataque, portaba un revólver calibre .38, un arma blanca y más de 50 cartuchos. Se posicionó en la parte alta de la Pirámide de la Luna, desde donde disparó de forma sostenida contra visitantes. Sin posibilidad de escape, el atacante se quitó la vida momentos después.
