Un adolescente de 14 años fue detenido en Nueva York tras protagonizar una brutal agresión contra una menor de 15 años, a quien golpeó y pisoteó en la cabeza luego de que ella se negara a darle su número telefónico.
De acuerdo con el Departamento de Policía de Nueva York, el incidente ocurrió en el parque Williamsbridge Oval, ubicado en el sector de Norwood, donde ya se habían reportado previamente robos y riñas entre jóvenes.
Así ocurrió la agresión
Las imágenes muestran que el encuentro comenzó en un cruce peatonal, donde la víctima caminaba con una mochila deportiva mientras el agresor —vestido completamente de negro y con el rostro cubierto— entabló una breve interacción con ella.
Minutos después, el joven comenzó a seguirla de cerca e intentó detenerla. La situación escaló rápidamente cuando la sujetó con fuerza y la derribó sobre la acera. Una vez en el suelo, y en estado de vulnerabilidad, el agresor le pisó la cabeza y el rostro, mientras otros jóvenes observaban e incluso grababan el ataque sin intervenir.
Investigación en curso y cargos
Autoridades confirmaron que el menor enfrenta cargos por agresión criminal en segundo grado y acoso. Debido a su edad, su identidad no ha sido revelada y el caso será procesado bajo el sistema de justicia juvenil del estado de Nueva York.
La víctima fue trasladada a un hospital con contusiones y traumatismos faciales. Su madre, quien la había reportado como desaparecida días antes, logró identificarla en el video viral.
“Es una pesadilla ver a tu hija ser tratada de esa manera”, declaró a medios locales, al tiempo que exigió que todos los involucrados —incluidos quienes grabaron o incitaron la agresión— enfrenten consecuencias legales.
Refuerzan vigilancia en la zona
El caso ha encendido las alertas sobre la seguridad en parques públicos del Bronx. El NYPD informó que mantiene operativos para localizar a otros implicados que aparecen en las imágenes, además de reforzar el patrullaje en la zona para evitar nuevos incidentes.
Asimismo, las autoridades hicieron un llamado a padres de familia a supervisar las actividades de los menores, especialmente en espacios públicos donde se han detectado conductas violentas entre grupos de jóvenes.
