El fentanilo ya no empieza solo en un cruce fronterizo o en un cargamento oculto, también puede tener su origen en una compra de químicos al otro lado del mundo, informó este jueves Metro World News.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos reveló que sancionó a 23 personas y empresas señaladas por integrar una red global de suministro de precursores químicos vinculada al Cártel de Sinaloa.
De acuerdo con la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), la cadena conectaba proveedores en Asia —principalmente India— con intermediarios en América Latina y laboratorios clandestinos en México.
Según la investigación, empresas químicas en Asia comercializaban precursores utilizados para fabricar fentanilo, estos productos podían ser vendidos por kilogramo y enviados a través de rutas comerciales internacionales.
En algunos casos, los envíos eran etiquetados como “químicos seguros”, lo que facilitaba su transporte hacia países como México y Guatemala.
Intermediarios en la región coordinaban la logística para que los compuestos llegaran a manos de operadores del crimen organizado.

Laboratorios clandestinos
Una vez en territorio mexicano, los químicos eran utilizados en laboratorios clandestinos controlados por organizaciones criminales para sintetizar fentanilo y otras drogas sintéticas.
El Tesoro estadounidense identifica al Cártel de Sinaloa como uno de los principales actores en este proceso, con redes transnacionales dedicadas a adquirir insumos químicos desde el extranjero.
Pero no so solo ellos, la red abarca una gran estructura que incluye proveedores, corredores, importadores y operadores de laboratorio.

Alcances de la red
Las sanciones alcanzan a compañías y personas en India, Guatemala, México y Estados Unidos, señaladas por facilitar la compra, traslado o transformación de estos químicos.
Entre las medidas, se contempla el bloqueo de bienes y la prohibición de transacciones con entidades bajo jurisdicción estadounidense.
Además, las autoridades advierten que instituciones financieras y empresas pueden enfrentar consecuencias si participan en operaciones relacionadas con los sancionados.
Por ahora, el reporte del gobierno estadounidense evidencia que los químicos pueden venderse dentro de circuitos formales, transportarse como mercancía regular y convertirse en droga en la última etapa del proceso.
Especialistas advierten que esta forma de operar vuelve a la droga más peligrosa porque se complica su detección y seguimiento por parte de las autoridades.
