En México, vivir con parálisis cerebral o alguna discapacidad todavía implica enfrentar barreras para acceder a servicios médicos, rehabilitación, educación e inclusión social, pese a los avances que han impulsado instituciones especializadas y organizaciones civiles.
De acuerdo con información retomada por APAC, alrededor de 700 mil personas viven con parálisis cerebral en el país, una condición que también es reconocida por instituciones públicas como una de las principales causas de discapacidad en la infancia.
A este panorama se suma la falta de cobertura médica para una parte de la población con discapacidad. Cifras oficiales del INEGI han documentado que, aunque la mayoría cuenta con afiliación a servicios de salud, todavía existe un sector sin acceso a cobertura médica, lo que limita la atención continua, el diagnóstico oportuno y los procesos de rehabilitación.

APAC fortalece atención integral para personas con discapacidad
Frente a este escenario, APAC, Asociación Pro Personas con Parálisis Cerebral, ha fortalecido un modelo de atención integral que combina tecnología, rehabilitación, educación, acompañamiento multidisciplinario e inclusión social.
Actualmente, la institución ofrece más de 115 servicios especializados dirigidos no solo a personas con parálisis cerebral, sino también a sus familias y comunidades, con el objetivo de mejorar su calidad de vida y ampliar sus oportunidades de desarrollo.
El modelo busca ir más allá de la atención médica o terapéutica tradicional. La apuesta se centra en construir herramientas que impulsen autonomía, aprendizaje, comunicación, habilidades de la vida diaria y participación social.
“Desde el Patronato, reiteramos el compromiso de seguir impulsando decisiones estratégicas, velando por el uso responsable de los recursos que permitan a la institución crecer, responder a las necesidades de las personas con discapacidad y seguir construyendo oportunidades de inclusión y bienestar hacia el futuro”, Enrique Téllez, Presidente del Patronato de APAC.
Educación e inclusión, dos retos pendientes
Uno de los principales desafíos para las personas con discapacidad se encuentra en el acceso a la educación. De acuerdo con el diagnóstico presentado por APAC, solo cuatro de cada 100 personas con discapacidad que inician la primaria logran ingresar a la educación superior.
Esta brecha refleja las dificultades que aún existen para garantizar trayectorias educativas completas, accesibles y adaptadas a las necesidades de niñas, niños, adolescentes y jóvenes con discapacidad.

Tecnología aplicada a la rehabilitación
Como parte de esta evolución, APAC inaugurará T-ROOM, una sala multisensorial de alta tecnología que utilizará experiencias inmersivas, interacción sensorial y herramientas digitales para fortalecer habilidades relacionadas con el aprendizaje, la coordinación y la exploración sensorial.
Este tipo de espacios busca complementar los procesos terapéuticos y educativos mediante recursos tecnológicos que permitan estimular capacidades, favorecer la participación y acompañar el desarrollo de personas con discapacidad.
La tecnología aplicada a la rehabilitación también representa una vía para personalizar la atención y ampliar las alternativas de intervención, especialmente cuando se combina con equipos multidisciplinarios y seguimiento constante.
Historias de autonomía
El impacto de estos servicios también se refleja en la experiencia de beneficiarias como Ashley Ocampo, de 13 años, quien destacó que en APAC ha aprendido habilidades de la vida diaria que le ayudan a ser más independiente.
“En APAC recibo distintos servicios donde he aprendido habilidades de la vida diaria que me ayudan a ser más independiente. Aquí he aprendido sobre ciencia, tecnología, lectura, escritura y matemáticas. En 2025 viví experiencias muy importantes, viajé por primera vez en avión y participé en el campamento APAC en Cancún, lo que me permitió viajar sin mi mamá y eso me ayudó a sentirme más segura”, expresó.

Discapacidad no debe limitar oportunidades
APAC plantea que la discapacidad no debe definir los límites de una persona, sino evidenciar las oportunidades que como sociedad se pueden construir para garantizar inclusión, independencia y calidad de vida.
Con servicios especializados, nuevas tecnologías y acompañamiento familiar, la institución busca reforzar una ruta de atención donde la rehabilitación, la educación y la inclusión formen parte de una misma estrategia para ampliar derechos y oportunidades.
