El agotamiento laboral dejó de ser un problema individual para convertirse en una alerta dentro de los centros de trabajo, dado que 82% de los trabajadores mexicanos se encuentra en riesgo de burnout, por lo que el desgaste profesional ya cuesta hasta 322 mil millones de dólares anuales en pérdida de productividad, según proyecciones.
La presión por resultados, la incertidumbre económica y las culturales laborales que premian la disponibilidad permanente, están llevando a más trabajadores al límite, tan sólo en Estados Unidos, el 55% de la fuerza laboral reporta síntomas de desgaste laboral, mental y emocional por trabajo.
Debido a este panorama, Julio Peña, vicerrector de Educación Abierta y Organizaciones de Tecmilenio, comentó que la academia tiene la responsabilidad de formar líderes que entiendan que la gestión de personas es competencia técnica, y no intuición.
“Las organizaciones que están ganando la batalla del talento son las que han invertido en desarrollar a sus mandos medios como agentes de cultura”, señaló.
Alto desempeño ya no puede ignorar la salud mental
Los especialistas en el campo laboral, advirtieron que no solo los horarios flexibles, sesiones de yoga o aplicaciones de meditación, ayudan a reducir el estrés laboral. Dado que la diferencia radica en la cultura organizacional.
Asimismo, el bienestar integral — físico, mental y financiero — dejó de verse como gasto corporativo, dado que el 99% de los líderes de Recursos Humanos reconoce que los programas de bienestar laboral incrementan la productividad, mientras que 95% de las empresas que miden su retorno reporta resultados positivos.
En tanto, el reto que hoy enfrentan las empresas, ya no es solo exigir resultados, sino construir culturas donde el alto desempeño no depende del agotamiento, por lo que las áreas de recursos humanos exigen líderes capaces de leer el clima laboral.
