La Refinería Antonio Dovalí Jaime de Salina Cruz, Oaxaca, ha registrado una serie de incidentes operativos en los últimos días que han encendido las alertas sobre la infraestructura de Petróleos Mexicanos (Pemex).
Aunque la empresa asegura que ninguno de los eventos representa un riesgo para la población, la recurrencia de estos episodios se suma a un historial reciente de emergencias en una de las instalaciones estratégicas más importantes del país.
Tres incidentes en menos de una semana
La noche del domingo 21 de junio se registró un paro seguro de operaciones en una caldera generadora de vapor y en la planta catalítica de la refinería, lo que provocó la activación de los quemadores de piso del complejo.
En un comunicado emitido este 22 de junio, Pemex precisó que “el suceso provocó la activación de los quemadores de piso del complejo, sin que ello representara una situación de emergencia”. Un día antes, la empresa informó que logró controlar una fuga de combustóleo detectada en un ducto de 16 pulgadas ubicado entre la refinería y la Terminal Marítima de Salina Cruz.
Personal especializado realizó la reparación y retiró el material derramado en coordinación con Protección Civil y el Cuerpo de Bomberos. De manera paralela, Pemex continúa atendiendo el incidente del pozo Krem-1, en Las Choapas, Veracruz, donde se desarrollan trabajos para sofocar y taponar el pozo.
Un año marcado por emergencias
Los nuevos incidentes se suman a una serie de eventos ocurridos en 2026 dentro de la refinería oaxaqueña, entre ellos un incendio en la planta Hidros I en enero, la explosión e incendio en Hidros II del pasado 11 de mayo, que dejó seis personas lesionadas, y el fallecimiento de un trabajador dos días después.
Ante este panorama, Pemex ha reiterado que “la seguridad de las personas, la protección del medio ambiente y su atención técnica son prioridades permanentes”.
