Prevención ante el pederasta

Los peores temores de madres y padres son que hijas o hijos lleguen a sufrir un daño irreversible, como los provocados por los pederastas.

En el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 150 millones de menores de 18 años han sufrido abuso sexual infantil (ASI).

Los reportes del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México especifican que las agresiones son cometidas por personas muy cercanas a las niñas, niños y adolescentes. En el 73 por ciento de los casos, provenientes de todo el país, son el padrastro, primos o tíos, y en el 14 por ciento, conocidos de la víctima o la familia, entre ellos, profesores y sacerdotes.

Los patrones, reconocidos a nivel mundial, indican que los pederastas ganan gradualmente la confianza de la víctima o sus familiares para poder pasar tiempo a solas con ella y establecer contacto físico. Esa dinámica se revela ahora, de manera frecuente, en las redes sociales y a través de videojuegos.

Depredadores sexuales, como Naasón Joaquín García, líder la iglesia La Luz del Mundo, condenado esta semana por un juez de California a solo 16 años de prisión por abuso sexual contra tres menores, aprovechan la vulnerabilidad o la asimetría con relación a la niña, niño o adolescente.

Así lo hizo su padre Samuel Joaquín, a quien en 1997 denuncié periodísticamente en entrevistas con víctimas de sus abusos, similares a los que perpetró el líder de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel.

“(Mi hija) ya no regresaba con alegría de su casa, venía llorando, enojada y le preguntaba: ¿qué tienes?, no me decía nada. Yo presentía algo malo porque la encontraba en el piso llorando desesperadamente y me decía que no podía decir nada. Empezaba a presentir, pero decía: ‘no puedo pensar mal del hombre de Dios’”.

El relato en el juzgado de la madre de una de las víctimas de Joaquín García es desgarrador, y enseña la importancia de estar pendiente ante cualquier señal de abuso y de aplicar medidas preventivas.

La principal forma de prevenir es brindar a las y los menores herramientas para que aprendan a identificar situaciones de riesgo en las que se transgredan límites corporales, se les toque de manera inapropiada o se les trate de manipular emocional y psicológicamente para realizar un acto indeseado.

Como responsables de la crianza, hay que estar atentos a señales de abuso. Las más comunes son la presencia de trastornos de sueño o del apetito, distanciamiento, cambios de humor, miedo inusual a ciertas personas o lugares, posesión de regalos sin razón, autodesprecio, dolor o sangrado y comportamientos sexuales no correspondientes a su edad.

Los equipos de psicología y jurídico del Consejo Ciudadano ofrecen contención emocional y asesorías gratuitas y 24/7 a través de la Línea de Seguridad 55 5533 5533, porque como ciudadanía no podemos permitir que niñas, niños y adolescentes sean violentados de ninguna manera. Simplemente, no.

* Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y firma, y no representan el punto de vista de Publimetro.

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