Opinión

Aumentar la tarifa no basta para mejorar el servicio del transporte público

La efectividad de un sistema de transporte público de pasajeros eficiente, depende de la formulación e implementación de políticas públicas diseñadas para satisfacer tanto las demandas del servicio como las necesidades de los usuarios, lo cual, inherentemente, debe ir acompañado de una buena normatividad, seguridad vial, infraestructura, parque vehicular en buenas condiciones y operadores con las aptitudes necesarias para ejecutar su labor, principalmente.

En semanas recientes, la Ciudad de México enfrentó movilizaciones y protestas por parte de concesionarios de servicios de transporte público de pasajeros que bloquearon puntos clave de la capital en demanda de un aumento de tarifas, lo cual permitió que, después del diálogo con las autoridades capitalinas, se acordara dicho aumento con la condición de mejorar el servicio.

No obstante, resulta utópico pensar que el aumento de un peso a la tarifa del transporte público concesionado es suficiente para mejorar el servicio.

Y es que, para lograr el objetivo, es precisa la coordinación permanente de esfuerzos entre concesionarios y autoridades, pues los retos que se presentan, tales como ofrecer costos viables para las personas, que el servicio sea seguro y eficiente, reducir tiempos en los traslados, evitar la congestión vehicular, disminuir la contaminación del aire así como los índices de accidentes de tráfico que involucran a este tipo de transporte, no son un tema que se pueda tratar por separado.

Por ejemplo, en Copenhague, capital de Dinamarca, es una de las ciudades evaluadas con los mejores sistemas de movilidad y transporte, el transporte público de pasajeros en esa ciudad cuenta con una infraestructura moderna y eficiente que permite conexiones entre el metro, la red de ferrocarriles y los autobuses, que cubren la demanda de movilidad en aquellas zonas donde no llegan las anteriores. Hay reglas claras en el costo de las tarifas, que son las mismas para los diferentes tipos de autobuses.

Suiza es otro ejemplo: su transporte local está también entre los mejores del mundo y hay poblaciones que pueden desplazarse y vivir cómodamente sin la necesidad de poseer un automóvil particular. Pero ello no se da solo por un buen servicio; para lograrlo, el país cuenta con una red de carreteras que se ubica entre las más seguras de la región, con una infraestructura vial que permite a los autobuses llegar a casi todos los rincones del país y ha avanzado en materia de infraestructuras para cubrir las necesidades de personas con discapacidad.

Por lo anterior, mejorar el sistema de transporte público en la Ciudad de México se presenta como un gran reto que, como dije anteriormente, compete tanto a las autoridades como a los concesionarios, un reto que ninguna autoridad puede solucionar en un sólo periodo de gobierno.

Sin embargo, es claro que se pueden sentar las bases para la implementación de mejores modelos de movilidad, cuyo objeto central no sean los vehículos, sino las personas.

El aumento a la tarifa de transporte resulta atinado, pues dio respuesta a las necesidades de los operadores del servicio sin afectar gravemente la economía de las personas; ahora es momento de dar un segundo paso hacia la planificación urbana y la gestión operativa de las actividades de transporte, de acuerdo a las características del territorio y las necesidades de movilidad en el mismo, en favor de la calidad de vida de los capitalinos.

* Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y firma, y no representan el punto de vista de Publimetro.

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