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Se estima que la pandemia de Covid-19 dejó 195 mil huérfanos. / FOTO: ROGELIO MORALES /CUARTOSCURO.COMSe estima que la pandemia de Covid-19 dejó 195 mil huérfanos. / FOTO: ROGELIO MORALES /CUARTOSCURO.COM
Nacional 30/04/2021

Adopción en México, una caja negra y con tabús

Se estima que existen 30 mil menores en adopción en diversas instituciones; la mayoría de ellos permanecerán ahí hasta los 18 años

La adopción de niños y adolescentes en México se ha convertido en un trámite engorroso que puede tardar años, lo que puede desincentivar a muchas familias a intentarlo, lamentó el director de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), Juan Martín Pérez García.

Explicó que hasta el 2015 se estimaba que 30 mil menores de edad se encontraban en esta situación de vulnerabilidad, a los que se agregan cerca de 195 mil huérfanos a causa del Covid-19.

Sin embargo, dijo que el tema para las autoridades es ignorado y han omitido la creación de un padrón actualizado de esta población en todo el territorio.

“Desde 2014, en la Ley General del Niños y Adolescentes logramos el mandato para tener un padrón de niños y niñas en albergues y poder determinar cuáles podrían ir con sus familias y cuáles a proceso de adopción, esto no se cumplió”, explicó.

Adopción en el olvido

Lamentó que hasta el momento –a un año y medio de la nueva administración– tampoco se haya cumplido el mandato en perjuicio de estos menores de edad.

“El Inegi arrojó en 2015 que 30 mil niños y niñas estaban en 900 albergues, pero nueve de cada 10 son privados y eso hace una dificultad de (saber) quiénes son, cuántos son y dónde están, para tener un plan de restitución de derechos y evitar que se queden en las instituciones”, apuntó.

Aseguró que esta omisión dolosa de parte del gobierno federal representa un retroceso de 10 años respecto a los logros obtenidos en la materia.

En el marco del Día del Niño —que se celebra este 30 de abril— advirtió la necesidad de que las autoridades retomen el tema desde la visión de buscar el bien supremo de la niñez y no el de los adultos que están buscando adoptar.

Esto, pues se permite que se pueda configurar el mercado negro de compra-venta de menores, contrario a la premisa de que el mejor lugar para gozar y que desarrollen sus derechos es a través de las familias.

No obstante, dijo que se tendría que pensar que no necesariamente la adopción es la mejor posibilidad.

“Lo primero es que el niño o la niña que está en desprotección temporal o definitiva, pueda inicialmente hasta un grado de su familia biológica, estar bajo su protección, temporalmente con su familia extensa o con familias temporales, en tanto la familia logra restituir condiciones”, apuntó.

Aunque también es posible que vayan a instituciones, ésta es la última opción, siendo por tiempo corto y en espacios supervisados.

La adopción está en el limbo

En una entrevista con Publimetro, explicó que en 2014 se logró que en la Ley General de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, se estableciera que solo sea la autoridad federal la que defina permitir la adopción, ya que antes de eso se habían hecho reglas estatales que permitían un mercado negro de adopción de niños.

Como ejemplo mencionó el caso del ex gobernador de Sonora, Guillermo Padres, a quien se le ligó con una red de adopciones y venta de niños a Estados Unidos, en complicidad con el DIF estatal y el hospital regional.

Así como el tema de la CDMX, de Casitas del Sur y Mamá Rosa en 2014, que se aprovecharon de la vulnerabilidad de niños y jóvenes para fines ilegales.

“No hay nada que inhiba el negocio de la compra venta de niños y niñas a través  de adopciones ilegales, está en esa dinámica que se ha mantenido hasta ahora”, dijo.

En este sentido, advirtió que hasta que no se genere una ley general o una que promueva el derecho a vivir en familia, será muy difícil el regular y estimular las diversas formas de vivir en familia.

Acciones inmediatas en el país

Explicó que se debe redirigir el enfoque del derecho superior de la niñez, y tener una actualización normativa que permita garantizar procesos que puedan verificar y garantizar que los niños y niñas están en buenas condiciones.

“Actualmente no se sabe nada de ellos, es una caja negra y se podría juzgar al gobierno por responsabilidades administrativas y legales, porque descuidan la vida de miles de niños y sus futuros truncados”, compartió.

Adopción lucha contra tabús y complicaciones

La presidenta de la Comisión de Derechos de la Niñez y la Adolescencia en el Senado, Josefina Vázquez Mota, aseguró que se requiere además de un esfuerzo legislativo, uno cultural para acabar con tabús.

Esto, pues generalmente son más solicitados los bebés, relegando a niños y niñas mayores, pues “hay muchos mitos en torno a adoptar a una niño o niña de 10 u 11 años”.

“Se requieren modificaciones legales para mejores condiciones en adopción, así como sumar a todos los actores y reconocer que los niños institucionalizados no están teniendo el derecho garantizado de ser parte de una familia y paradójicamente tenemos a miles de familias que quieren adoptar y resulta casi un calvario poder hacerlo”, comentó.

¿Cuál es el tiempo que pasan en promedio estos niños en el sistema?

—La mayoría  quedan institucionalizados hasta los 18 años, pero imaginemos la vida de un niño que creció y se desarrolló lejos de una familia y a los 18 años tiene que marcharse de su hogar y deben enfrentarse a un mundo donde hay demasiados obstáculos y no tienen el acompañamiento y amor que todos los seres humanos requieren para complementar la vida.

¿Cuáles serían las acciones que se preparan desde el Senado? 

­—Si bien no depende solo de la Comisión de los Derechos de la Niñez y Adolescencia, se buscará avanzar en la adopción y en muchas realidades más. Sobre todo porque estos niños crecen y se desarrollan con gran soledad, y hay muchas políticas públicas que simplemente han desaparecido, como el tema de las estancias infantiles. Todos los factores se combinan para hacer más vulnerables a millones de niñas, niños y adolescentes en el país en estas condiciones, aunado a los tres millones de niños en trabajo infantil y crisis económica, por la pandemia se pueden incorporar dos millones más.

Es una situación multifactorial, pero la tarea como estado mexicano para con las niñas y niños no puede esperar.

¿Se planea promover un registro para conocer con certeza el número de huérfanos en el país derivados de la pandemia?

—Sí, creemos que los 195 mil niños huérfanos a raíz de la pandemia es una cifra muy conservadora, pero buscaremos tener un registro que permita saber cuántos son, dónde están y cómo acompañarlos de manera integral.

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