Este pulmón al norte de la CDMX está en riesgo por un segundo piso

Mientras en Santa Fe se anunció la creación de un megaparque, en la Gustavo A. Madero más de cinco mil árboles están en riesgo por una obra para autos

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Una historia corre en paralelo al anuncio de un megaparque de 28 hectáreas en Santa Fe: en Gustavo A. Madero, al norte de la Ciudad de México, poco más de siete kilómetros de área verde están en riesgo por la posible construcción de un viaducto vehicular elevado por encima de la avenida Insurgentes.

Se trata de una vialidad de 8.4 kilómetros de longitud, de tres y dos carriles por sentido, de acceso de cuota, que correría por Insurgentes Norte, con un acceso a la altura de Eulalia Guzmán, en la delegación Cuauhtémoc, atravesaría 7.2 kilómetros de la Gustavo A. Madero y remataría en la zona de Santa Clara, en Ecatepec, Estado de México.

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De acuerdo con datos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales del Gobierno Federal (Semarnat), dicho viaducto daría servicio a 30 mil vehículos por día, los cuales tendrían que pagar sólo para evitar el embudo que se forma en el paradero de Indios Verdes, donde llegan rutas de transporte del Estado de México y de la capital, además del Metro y Metrobús.

 

Áreas verdes vulnerables

No obstante, en medio de esta mega obra, están en riesgo de afectación cerca de 7.2 kilómetros de área verde que existe en los camellones que dividen las laterales de los carriles centrales de Insurgentes, donde se calcula que hay siete mil 342 árboles de 61 especies, de los cuales el 22.2% son especies protegidas o consideradas monumentos urbanísticos, como ahuehuetes, cedros, sauces y fresnos.

La Manifestación de Impacto Ambiental Modalidad Regional, dada a conocer por la Semarnat, refiere que por el proyecto del viaducto vehicular elevado se afectarían mil 929 árboles, que corresponden al 26.2%; de estos, mil 663 serían derribados y 266 trasplantados. 

Sin embargo, de acuerdo con la delegación Gustavo A. Madero, no son mil 929 los árboles afectados, sino cinco mil 434, entre los cuales hay dos ahuehuetes y 966 fresnos, especies protegidas por la Ley de Salvaguarda del Patrimonio Urbanístico Arquitectónico de la Ciudad de México.

Cada árbol puede absorber en un año hasta 22 kilos de dióxido de carbono, por lo que tomando en cuenta los mil 663 que dice Semarnat que se van a talar se evitaría la captación de 36 mil 586 kilos al año de dicho contaminante, cifra que se eleva a 119 mil 548 kilos si se tratara de los más de cinco mil individuos arbóreos que acusan las autoridades se podrían talar. 

 

Afectación de “hitos históricos”

El 7 de octubre pasado el jefe delegacional, Víctor Hugo Lobo, envió un documento al director general de Impacto y Riesgo Ambiental de la Semarnat, en el cual refirió además de los riesgos ambientales, otros de índole histórica-cultural.

En ese sentido apuntó que dentro del trazo del viaducto elevado existen algunos “hitos históricos” que se verían alterados en su entorno con la obra, como el monumento a los Indios Verdes, que consiste en dos estatuas de bronce que representan a los Huey Tlatoanis Itzcóatl y Ahuizotl.

El Acueducto de Guadalupe, una obra construida a mediados del siglo XVIII; el Monumento a La Raza, conjunto artístico de una pirámide y una serie de estatuas; la escultura de La Paloma, obra del artista jalisciense Ernesto Paulsen, inaugurada en 1982. 

“Por lo antes expuesto, se determina que en la avenida Insurgentes Norte, en el tramo que inicia en el Circuito Interior hasta el Cerro Zacatenco, consiste en un corredor histórico, artístico y cultural (…) que puede sufrir un riesgo considerable con la posible construcción” del segundo piso ´vehicular.

 

Alarma y rechazo

Esta situación ya prendió las alarmas entre los vecinos de por lo menos 11 colinias que colindan de manera directa con la avenida Insurgentes, por lo tanto son beneficiarios del camellón y en consecuencias se verían afectados en su vida cotidiana con la implementación del viaducto elevado.

Diferentes grupos de vecinos impulsaron una consulta sobre el proyecto ante la Semarnat, la cual concluye el 17 de octubre próximo y que sólo sirve para proponer modificaciones al proyecto, pese a que lo que los habitantes de la zona quieren es la cancelación del mismo. 

Asimismo el jefe delegacional en Gustavo A. Madero, Víctor Hugo Lobo, en conferencia de prensa este martes, manifestó un “no total” a la obra, por considerar que lejos de ser una solución a la movilidad en la zona, es un negocio para la empresa que opere hasta por 25 años los ingresos que generará el viaducto, toda vez que está planteado para ser de cobro.

“La experiencia de los últimos años ha demostrado que los segundos pisos no son la solución a problemas viales que día a día afronta esta Ciudad de México, cada vez más caótica”, aunado a que las columnas del viaducto cortarían el paisaje urbano y generarían espacios de penumbra en su parte inferior, argumentó el delegado.

Incluso Lobo Román adelantó que aunque el proyecto –el cual dijo que todavía no está presentado de manera oficial- cumpla con las leyes federales, tendrá que ajustarse también a las normas de la Ciudad de México, por lo que su gobierno no expedirá ninguna manifestación de obra, requisito que enfatizó es necesario para el comienzo de la construcción del viaducto.

 

DATOS 

 

8.4 KILÓMETROS MIDE EL SEGUNDO PISO

 

4 MIL MILLONES DE PESOS SE REQUIEREN DE INVERSIÓN

 

30 MIL AUTOS POR DÍA SE PREVÉ LO USEN

 

TENDRÍA CUOTA DE USO

 

1,663 ÁRBOLES SE PREVÉN TALAR

 

7.2 KILÓMETROS SUMAN DOS CAMELLONES VERDES EN EL TRAZO DEL VIADCUTO ELEVADO

 

60 MIL HABITANTES AFECTADOS EN LA CERCANÍA AL TRAZO

 

11 COLONIAS CERCANAS A LA OBRA

 

 

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